Cuando un servicio deja de ser útil
Cuando un servicio deja de ser útil, termina abandonándose en favor de los que sí lo son. Una regla de cajon de madera --que dirían en mi pueblo-- que, si la aplicara a los problemas que me está dando últimamente el correo electrónico, estaría condenando a la extinción a la que fue la primera herramienta de comunicación online.
Pero es que me estoy cansando de enviar mensajes y estar en la incertidumbre de si han llegado o no, repitiéndolos desde otra cuenta o enviándolos a varias cuentas de destino. Esa no es la idea.
Así que, aprovecharé para pegar un aviso: Salmón, ya te he mandado mensajes a las 3 cuentas que conozco tuyas, y nada. Al menos confima si te llegó algo a alguna. :-/
Eso sí, el spam se recibe estupendamente. Grrrrr...
