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domingo, enero 08, 2012

El precio de los ebooks y las tiradas

Voy a romper excepcionalmente mi silencio acerca de los ebooks y la crisis editorial para contestar a este desatino (me niego a poner el enlace al artículo de El País para no premiarlos encima con notoriedad y PageRank):

Desde Anagrama, Paula Canal rebaja las dosis de euforia: "Con bestsellers se pueden fijar esos precios [de ebooks] porque venden millones de unidades, pero ¿qué ocurre en el caso de ventas de no más de 1.000 ejemplares?", se pregunta. "No hay futuro con estos precios en un ecosistema editorial saludable, en el que todavía sobreviven ediciones pequeñas para títulos difíciles"
Lo primero que hay que decir es que realmente las ediciones pequeñas en el caso del mundo del papel no sobreviven por si mismas. En grandes y en no tan grandes editoriales, tienen uno o varios libros/autores superventas, que son los que cubren buena parte del negocio anual, se tienen un grupo mayor de autores no superventas pero sí con ventas medias (autores de género o nicho), y luego se publican muchas apuestas arriesgadas (autores nóveles, desconocidos, etc) cuyos costes normalmente no cubren la inversión caso por caso. ¿Por qué se hacen este tipo de inversiones, entonces? Porque, de vez en cuando, el burro toca la flauta por casualidad y un libro o un autor desconocido se convierte en un éxito de superventas que compensa con creces todas las inversiones fallidas.

El ejemplo más conocido de este fenómeno es El Código da Vinci de Dan Brown, pero hay muchos más. J.R.R. Tolkien y El Señor de los Anillos que le permitió al editor de Minotauro Francisco Porrúa publicar a su gusto un amplio catálogo de autores en algunos casos poco o nada comerciales gracias a los generosos beneficios obtenidos de la venta del autor inglés (un completo desconocido cuando Porrúa compró sus derechos). George R.R. Martin es el gordo —no ofense— de la lotería que le ha tocado a Gigamesh, y así podríamos seguir toda la tarde.

Así que cuando el editor citado arriba apela a "las tiradas cortas" para justificar el precio de los ebooks, nos está tratando de confundir una vez más. Si fuera verdad, la edición en tapa dura de El Señor de los Anillos hubiera costado 5€ mientras que la de tapa blanda de Pequeño, Grande hubiera pasado de los 50€. Pero las editoriales no funcionan así, porque saben que si ya es difícil que se compre un libro de un autor desconocido, si además el precio es claramente disuasorio no van a vender nada, así que obviamente los precios de los libros tienden a igualarse (para que así sean percibidos como del mismo "valor subjetivo) independientemente de la tirada. Se puede decir perfectamente que los best-seller "subsidizan" a las pequeñas tiradas, bien sean libros especializados o de nicho o fracasos.

Si esto funciona para el libro de papel, con mayor razón va a funcionar en el caso del ebook, puesto que, para empezar, se elimina la diferencia de costes asociada al volumen de las tiradas, distribución de las mismas, stocks y devoluciones, etc. Es decir, a los debidos al coste físico. Lo que puede repercutir en el coste de una plataforma de distribución y venta de ebooks añadir un título más es mínimo, y en todo caso relacionado con el número de títulos ya presente. Es decir, el coste de añadir un título a una plataforma que aloja ya 1 millón de títulos es simplemente despreciable, frente a añadir uno a una plataforma de 10 títulos. Obviamente las economías de escala triunfan, y no sólo por el efecto "cola larga".

Por otro lado, ¿qué costes fijos pueden repercutir en un ebook que puedan encarecer una pequeña tirada frente a una mayor? Se me han sugerido: derechos,  traducción y maquetación. Los derechos de autor en realidad son porcentuales, no fijos, así que no afectarían, pero me ponen la pega respecto a que las editoriales acostumbran a dar un adelanto. Aun teniendo en cuenta eso, estoy convencidísimo que los adelantos que dan las editoriales se basan en las ventas que se esperan de ese autor y obra en concreto, y que no se da el mismo adelanto a, por poner un nombre, Arturo Perez-Reverte que a un autor nóvel, por lo que los costes fijos en este caso favorecerían al autor desconocido frente al conocido.

En el caso de las traducción y derechos de autores extranjeros, es cierto que éste es un coste fijo en principio. Pero también es cierto que las obras y autores que se traducen suelen serlo en su mayoría porque son éxitos o han funcionado aceptablemente bien en sus mercados originales, y por lo tanto no son una apuesta totalmente a ciegas. Lo cual no quiere decir que no se pueda estrellar, claro, pero es algo que puede pasar exactamente igual en el papel, y se combate de la misma manera que en el caso de los de papel y de la misma manera que relatábamos al principio: los fracasos se compensan con los éxitos. De hecho, si el efecto de estos costes de traducción y derechos fuera realmente significativo, entonces en los propios libros de papel los autores extranjeros serían sistemáticamente más caros que los autóctonos, cuando cualquier vistazo a las estanterías de una librería nos dice que esto no es así. Bien sea por aumento del porcentaje de éxito por la criba de los mercados de origen, o por una uniformización de precios artificial de las editoriales, el caso es que no es óbice para que este apartado justifique un sobrecoste en los ebooks, y en todo caso si afecta, que lo haga en los ebooks extranjeros y no en los nacionales, cosa que no pasa.

El tercer apartado de revisión y maquetación es un coste que efectivamente repercute más cuanto más corta es la tirada. Nuevamente, no se diferencia del caso del papel, aunque hay que decir que los costes de maquetación digitales deberían reducirse significativamente con el tiempo basándose en herramientas automáticas de maquetación que se amortizarían a medida que son empleadas para la corrección y conversión de más títulos. Otra cosa es que las pequeñas editoriales, por su escaso volumen de títulos a publicar opten por una revisión y maquetación manuales porque no les compensaría el coste de las herramientas automáticas (aunque aquí se podrían adaptar estrategias de agrupación —cooperativas de editores por ejemplo— que permitieran el acceso a ese tipo de herramientas con unos costes contenidos).

¿Compensa el aumento del precio por estos costes de maquetación los debidos al caché del autor superventas? Es difícil de decir, aunque en cualquier caso no significaría una desviación demasiado llamativa. Lo que sí tengo claro es que un autor desconocido no se puede arriesgar a que su libro vaya en precio final por encima del de un libro equivalente de un autor consagrado, so pena de quedarse totalmente fuera del mercado. Por sentido común. Y si ello significa que debe sacrificar una parte de sus ganancias... yo no me lo pensaría. Si realmente cree en su obra y en el éxito de la misma, el volumen se lo va a compensar. Y siempre podrá aspirar a una mayor retribución una vez que ha entrado en el Olimpo de los autores consagrados —consagrados al menos por las listas de ventas.

¿Por qué el editor de la cita ha decidido obviar todo esto que naturalmente conoce? Go figure. }:-)

lunes, mayo 31, 2010

A vueltas con los e-libros y la crisis editorial (y IV)

Voy a acabar con esta saga de artículos de una vez. He llegado a la conclusión que es imposible convencer a quien no quiere ser convencido, mientras que a los convencidos repetirles una y otra vez los mismos argumentos les debe resultar a estas alturas de lo más cansino. Así que no merece la pena insistir más en ello. Sin embargo, a modo de resumen/conclusión, me ha parecido interesante recopilar unos cuantos artículos y enlaces que me han llegado por Twitter durante las últimas semanas. Así que, ésta vez, voy a dejar que sean otros lo que hablen de la crisis editorial y los ebooks, mientras yo me mantengo en un discreto segundo plano.

Empezamos por un fragmento de este artículo:

[...] La naturaleza industrial, intensiva en capital de la producción y comercialización de libros llevó a una distorsión importante de esta idea, al punto que hoy las obras son más vehículo de venta para los libros que al revés: la obra es la excusa para venderle al público otra pila rectangular más de papel industrialmente manchado y encuadernado.
Porque en realidad es ésto último, el libro, el objeto, lo que la industria editorial produce y vende, no obras, que son un mero insumo de su actividad. Un libro que contiene una obra popular venderá más ejemplares que otro que contiene una menos conocida, pero el precio al público no depende de las cualidades de la obra, sino de las características físicas del objeto: la calidad del papel, la impresión y el encuadernado. Un libro de tapas blandas cuesta siempre mucho menos que uno de tapas duras con la misma cantidad de páginas, independientemente de la obra que contengan.
Es tan obvio que lo que se vende es el objeto físico, y no la obra, que mañana mismo os podéis pasar por una librería, y encontraros el mismo libro del mismo autor con la misma traducción (y a veces con la misma portada) en dos tamaños diferentes, y uno por casi la mitad de precio que el otro.

Si fuéramos estrictos, no deberíamos llamarla "industria editorial" sino "industria de la impresión y el papel", que es un nombre mucho más ajustado a su realidad económica. Lo de "industria editorial" es más glamouroso, pero la verdad es que el core de negocio de un grupo editorial como Planeta o Random House Mondadori son sus empresas de impresión. Y el capital (las imprentas) de dichas empresas se amortiza haciendo uso de él. Es decir, imprimendo. Imprimiendo cualquier cosa: desde los trípticos propagandísticos de una clínica dental, hasta los Presupuestos Generales del Estado. Comics, revistas, cuentos infantiles, colecciones por fascículos... todo vale y todo interesa. Y los libros —de todo tipo y adscripción— por supuesto son una parte significativa de todo ello.

La llamada "industria editorial" nunca, jamás de los jamases, va a ir en contra de los intereses de su negocio (que es darle trabajo a sus imprentas). Es un cuestion de lógica y de pura supervivencia. Y en la medida que pueda evitarlo, no apostará por el ebook, salvo cuando no les quede más remedio. Esto hay que tenerlo siempre en mente.

Y en este punto llegamos al segundo enlace, la entrevista a Tim O'Reilly en Publisher's Weekly. Para los que no lo conozcan, Tim O'Reilly es el fundador de O'Reilly, una editorial originalmente centrada en libros sobre informática y tecnologías de la información, y que en 20 años se ha situado a la vanguardia de la innovación en el campo de la edición, y que incluso va más allá de la mera edición. Por ejemplo, Tim O'Reilly es quien acuñó el ahora tan manido término "Web 2.0".

La entrevista es para leérsela completa. Puedo ponerme a entresacar citas y no terminaría. No obstante, hay algunas que merece la pena entresacarlas para comentarlas aquí:
"The reason it's crunch time is that we are going to be choosing what platform we use, whether it is Amazon or Apple or Google or whatever, and it seems to me that some of these guys are trying to build the same kind of ‘one ring to rule them all' platform that Microsoft did,"
Es sintomático que las tres empresas citadas —cuyos respectivos negocios originales fueron una librería, una empresa de fabricación de ordenadores y un buscador de Internet—, que son los tres grandes contendientes en la lucha por el futuro mercado editorial, ni uno sólo de ellos tiene origen en el propio mundo editorial. Aunque si nos basamos en el razonamiento que hemos hecho antes sobre "industrias de la impresión", está claro que no podía haber sido de otra manera: ante la total pasividad de éstas en el mercado electrónico, han sido otros los negocios que, por diversas causas, se han extendido o desplazado de sus nichos originales para cubrir el hueco dejado.
Because there are now huge classes of products that used to be books that aren't anymore, and that will never be e-books, either.
El párrafo completo es para citarlo, pero la idea se resume en esta frase. La misma que yo quería reflejar en mi entrada El futuro de los libros. Ya no se van a vender mapas de carreteras, para eso están los GPS. Ni manuales, ni enciclopedias, ni cualquier otra cosa que necesite actualizarse frecuentemente, y que en papel se queda obsoleto rápidamente. Muchos "servicios" cuyo soporte era el papel, porque no había otra cosa, sen han visto desplazados poco a poco a lo largo de éstos años por dispositivos electrónicos dedicados y sensorizados (que responden al entorno), que ofrecen generalmente mucho más que lo que puede ofrecer un simple soporte estático. Otros, por medios más convenientes (reproducción audiovisual, etc). En todos estos casos el enemigo no era el ebook (como argumentaba en La persecución del ebook: equivocándose de enemigo), pero eso de poco consuelo le va a servir a la "industria de la impresión" que ve una parte de su negocio evaporada para siempre.
When we say book, or e-book, we're talking about immersive reading of content assembled for a reader. But I'm a little concerned that thinking is still too narrow, because you still see a lot of people simply trying to reproduce digitally what was there before, rather than asking themselves what users really want.
Por ejemplo: otra parte del negocio de la "industria de la impresión" —de hecho una parte muy importante del mercado de los libros— son los libros de texto. Y esta significativa parte está seriamente "amenazada" por la llamada Escuela 2.0. La Escuela 2.0 no es sustituir libros de papel por libros electrónicos o por portátiles. Lo principal de la Escuela 2.0 es repensar completamente el modelo de enseñanza, utilizando para ello todo lo que la innovación derivada nuevas tecnologías nos ha proporcionado. Que no es sólamente utilizar aparatos electrónicos más o menos sofisticados. Y en ese nuevo modelo de enseñanza, el texto —sea en papel o en una pantalla de ordenador o de tinta electrónica o de otro tipo— no tiene porqué ser más que uno de los varios soportes que pueden usarse en un momento dado, y no el "elemento central" alrededor del que gira la enseñanza, como ocurre en estos momentos, de tal forma que "aprender" se ha convertido en "memorizar" los libros de texto. Creo que lo mejor es que veáis por vosotros mismo lo que quiero decir con este video de las TED Talks.

¿Qué es lo que realmente necesita la Escuela 2.0?. ¿Digitalización de los libros de texto para disponer de ellos en un e-reader o un tablet? Eso no es ni la punta del iceberg. Pero lo que nos atañe es que la "industria de la impresión" no pinta nada en todo ese proceso (¡y estamos hablado de centenares sino miles de millones de euros en juego!). Probablemente hay un nicho de negocio ahí para "consultoría" y "servicios", "dinámicas" y "contenidos" educacionales, pero no es nada de lo que quiere oir porque no es nada a lo que se dedique ahora mismo la industria editorial, al menos la española (muy poco y muy tangencialmente, acostumbrados como están al "dedazo" y al enchufismo político más que a la calidad de sus productos). Y difícilmente va a hacer la transición por la misma razón que ya hemos concluido anteriormente: van a tender siempre a prolongar el negocio que realmente conocen y tienen invertido el capital (imprimir) mientras les sea posible.
I think too many people are too focused on form factors. I think discoverability remains a key problem, for example. I gave a talk once where I said retail distribution exists for the same reason we have alveoli in our lungs: to increase the surface area where reactions can occur. As we move to e-commerce and physical retail goes away, the biggest challenge for publishing is to create more surface area where people can encounter books. I think publishers should be thinking a lot more about visibility.
"[...] As we move to e-commerce and physical retail goes away [...]" Tim O'Reilly está descontando la muerte de las librerías físicas, algo que bajo mi punto de vista es también inevitable (me extiendo sobre ello en ¿Y dónde quedan las librerías en todo esto?). No tiene sentido económico ni siquiera para vender libros de papel. ¿Para que imprimir y transportar libros que no se van a vender? En un mercado cada vez más globalizado y en el que gran parte de los detallistas han pasado o están pasando a la historia ¿por qué no les iba a ocurrir lo mismo a los vendedores de libros al detalle?. Al contrario, si son de los pocos que quedan en el retail es por el interés de las editoriales, por un lado porque son las dueñas de las grandes cadenas de librerías —que son las que en esencia están sobreviviendo—, y por el otro porque se benefician del modelo de distribución que imponen a las librerías, en detrimento de las editoriales más pequeñas, las verdaderas perjudicadas, que ven sus obras cada vez más relegadas de las estanterías. Y esta tendencia sólo va a ir a más.

Un jerifalte de la edición española llegó a decir no hace mucho tiempo que "las editoriales no nos dedicamos a vender libros", me imagino que como una especie de concesión al gremio de libreros. Y se debió quedar tan pancho. Lo gracioso del asunto es que las editoriales que se dedican a vender libros: ese es su negocio. Y cada una de ellas es la primera interesada en vender sus libros. Y cuando la visibilidad es esencial, en un mercado globalizado, y en un mercado de la abundancia, no pueden delegar la tarea de vender en terceros a los que les puede dar igual vender su libro que el de la competencia. Simplemente es algo que no se pueden permitir poner en manos de terceros. Tim O'Reilly lo dice bien claro: ellos venden a través del medio que sea: a través de librerías físicas, sí, pero también a través de Amazon y otras librería virtuales, tanto ediciones digitales como de papel. Y también para teléfonos a través de las tiendas de Apple o Android o la que sea. Incluso a través de su web. No le hacen ascos a ningún medio, e incluso se inventan sus propios canales de venta —como el servicio Safari Books— porque lo que les importa es vender sus libros.

Lo mismo que O'Reilly, las editoriales pequeñas y las especializadas, cada vez más marginadas por las maniobras de las grandes que intentan copar menguante mercado, tendrán que abrirse su propio camino. E incluso los autores por si mismos, sólos o en grupo. Todas estas iniciativas serán las que, a la postre, transformarán el mercado del libro.
Our experience has been that people are willing to support the artist or the publisher. We get dozens, if not hundreds, of e-mails a day telling us, "I found an illegal copy of your book on a pirate site," because our customers care. They want O'Reilly to succeed. We're part of their life, part of their business. If you treat your customers as people you care about, they will care about you. If your customers don't care about you, then you're doing something wrong, and DRM is not going to fix that.
Bueno, ¿qué más se puede añadir? Quizá se puedan añadir las argumentaciones expuestas en El fiasco del DRM, pero la esencia del problema está ahí: la diferencia entre que tus clientes perciban que les ofreces lo que ellos quieren a un precio razonable, o que perciban que tu actitud es la de intentar maximizar los beneficios a su costa, pisoteándolos las veces que haga falta. Si perciben lo segundo, el DRM no te va a salvar...

Esto no lo está diciendo (parafraseando a ciertos cazurros) "un hippy de la cultura del todo gratis". Lo dice un editor de libros de éxito y prestigio que se gana la vida —junto con el resto del staff— con ello. Y sí, los libros de O'Reilly están pirateados desde tiempos inmemoriales,  mucho antes que los de cualquier editorial española. Lo que por cierto no ha impedido que incluso hayan vendido ediciones digitales de los mismos en CD...
Thomas Kuhn said in The Structure of Scientific Revolutions that for a paradigm shift to occur, the old guys have to die off. I mean, it may be as simple as that, because I don't think some of them are ever going to get it. My ultimate faith is that the market always finds a way through to some kind of sanity. When you have a new market, it takes a while for the economic engines of it to become clear. This is why so much of this stuff is so shortsighted, because people are trying to splice or preserve old economic models instead of trying to figure out new ones.
Mi párrafo favorito. Nos dice todo ésto ya ha pasado* y forma parte de la forma en la que funciona la sociedad: extinguiendo viejos modelos obsoletos y sustituyéndolos por nuevos. Es lo mismo que Clay Shirky expone más detalladamente en The Collapse of Complex Business Models (artículo al que merecería que le dedicara un artículo individual), y de una forma más general, no centrada exclusivamente en la "industria del contenido", es la idea subyacente en mi fábula del bosque y el fuego. Las fases de cambio son fases dolorosas, de incertidumbre y miedo; de crisis, en definitiva, pero éstas son parte inherente de un ciclo vital regenerador, no "el fin de los tiempos".

"My ultimate faith is that the market always finds a way through to some kind of sanity" Por supuesto que sí. No dejéis que los dinosaurios os contagien su pesimismo. El futuro está ahí, al alcance de quienes quieran extender la mano para atraparlo.
But we already have a real economy of ebooks. Are there tradeoffs? Yeah. There is some piracy, of course. But I look also at the opportunities. More than 60% of our e-book sales come from countries where we have no physical book distribution, so we have this huge expansion of our market as a result of e-books.
Nuevamente, mercado globalizado. ¿Cuánta gente hubiera comprado los libros en otro país, en otra lengua, hace 20, 30 o 40 años? Poquísimos. Sin embargo, O'Reilly está descubriendo y llegando a un mercado mucho mayor de lo que esperaba gracias a haberse convertido en una referencia mundial. Incluso más allá del mercado angloparlante. Una "cola larga" de personas de perfil técnico y empresarial que antes sólo podrían haber aspirado a acceder a traducciones/adaptaciones con años de retraso o copias en papel difíciles y caras de conseguir, y que ahora tienen los textos de lo último de lo último instantáneamente al alcance de click.

Pero para llegar a ese punto, antes han tenido que currárselo. Ha habido que arriesgarse, y ha habido que pensar. ¿Cuántos pueden decir lo mismo? ¿Cuántos ha preferido, sin embargo, seguir haciendo "lo que han hecho toda su vida" porque parecía que les valía/les iba bien?
I think EPub is working reasonably well, the idea of open standards for content. And I think that's going to get richer and better. I think the idea that there should be many different business models is incredibly important. And I think there's going to be more and more innovation that teaches us what works.
Tim O'Reilly en su línea habitual apuesta por lo abierto: formatos abiertos, espacio para todos (sin "cuellos de botella" de intereses intentando exprimir la vaca lechera). Y con la vista siempre puesta en la innovación para seguir mejorando (no dormirse en los laureles).
Publishing will grow into itself in the electronic future. Somebody will invent some little piece, people will copy it, someone will do it better, someone will figure out how to scale it, and we'll have a vibrant industry.
Esa es la conclusión de Tim. La mía es que el mercado editorial necesita de más editores como Tim y menos llorones agarrados a su vieja poltrona. :-)

Bueno, no sé si editores es la palabra, en todo caso, necesitamos más gente como él, se llamen como se llamen.

Una tercera cita sacada de Teleread: Viewing the future of publishing (no pulséis sobre el video del artículo aún, por favor):
The one thing no one wants to hear is that the more books that are available, the fewer will be read and the less valuable books become. In the marketplace, it is scarcity that causes prices to rise, not abundance.
Y estamos en una economía de la abundancia, así que ya sabemos lo que le espera al mercado editorial: asfixia por exuberancia. Hace poco había un artículo (que no he sido capaz de encontrar, lo siento) en el que se explicaba que, al ritmo actual, dentro de unos años (¿2030? ¿2050?) habría más escritores que lectores. Catastrófico, desde el punto de vista de las editoriales que viven de la escasez. Fantástico, desde el punto de vista de la cultura humana (porque la cultura no se crea ni se destruye: se transmite). Sería un momento álgido de la humanidad: el máximo de personas pudiendo compartir sus conocimientos con todos los demás, enriqueciendo la cultura universal hasta límites insospechados.

Por eso es por lo que decía Tim O'Reilly en la entrevista que la visibilidad es fundamental. ¿Hace falta que lo explique? No, no creo (o al menos eso espero).

Y para terminar, quería incluir el siguiente video (que también estaba en el enlace anterior, pero no quería que me lo pisara): Opposing Voices in Digital Publishing


Hay que tomarlo como lo que es, una parodia en la que se exageran cada una de las posturas. Aunque hay momentos que no consigo distinguir a la histérica escritora a la que todo el mundo "roba" de ciertos personajes del mundo real... En fin. En todo caso me parece un magnífico broche final y resumen para esta saga de entradas sobre la crisis editorial y los ebooks.

Lo que no significa que no vaya a volver a hablar de ebooks. Sólo que el enfoque, a partir de ahora será diferente. Ha llegado el momento de dejar de hablar sobre el pasado y el futuro de los libros y empezar a hacer para construir ese futuro. Y el pasado, que quede en manos de los historiadores y cronistas.

Como contaba en Internet es la mayor imprenta de la historia (y ahora sí que me cito a mí mismo):
Un e-reader, un simple e-reader con tinta electrónica, que hasta ahora "solamente" lo hemos considerado como a un mero sustituto del libro de papel, de repente se convierte en un canal de distribución de contenidos con un enorme potencial: una ventana al mundo escrito
No sé si realmente somos conscientes del potencial al ebook. Mirad, cuando me compré mi primer reproductor de MP3, no lo hice para oir música "pirateada"; ni siquiera para oir música libre. Lo hice porque en ese momento quería oir podcasts y hacer el mío propio. Cuando se empezaron a fabricar los primeros reproductores de MP3, no se hicieron pensando en los podcasts, se hicieron pensando en reproducir música. Pero luego alguien digo "¡Hey! Podemos grabar programas 'de radio' y distribuirlos en formato MP3, y cualquiera podría descargarlos de Internet y oirlos en su reproductor". Y de repente, se había creado un nuevo medio: una especie de radio a la carta con "emisoras" potencialmente infinitas. Hay podcast de los temas más peregrinos que os podáis imaginar, que jamás tendrían cabida en emisora de radio alguna (por su especificidad, especialización o simple amateurismo). Y todo eso existe gracias a una tecnología que no estaba pensada inicialmete para ello, pero que tampoco lo impedía. Y así surgieron un montón de nuevos contenidos que antes simplemente no existían porque no había un hueco para ellos.

Pues con el ebook, los e-readers y demás estamos en la misma situación: no tenemos por qué verlos como unos meros "contenedores" de los libros de papel ya existentes. Ese es el uso inicial para el que se crearon, pero los usos que les podemos dar sólo están limitados por nuestra imaginación. Alguien en algún lugar dirá (o habrá dicho ya) "¡Hey! ¿y porqué no los usamos para esto otro? ¿o de esta otra forma?". Y de repente se abrirá un nuevo horizonte de posibilidades que hasta ahora no habíamos contemplado.

Y es en esa dinámica es dónde realmente merece la pena estar. Al menos para mí, y en mi humilde opinión, es en la dinámica en la que me gustaría estar. Dejar de preocuparme de los dinosaurios en extinción para pasar a preocuparme de los mamíferos que pronto empezarán a evolucionar de mil formas distintas. Cuestión de supervivencia.

--
* "y volverá a pasar" :-)

sábado, febrero 06, 2010

A vueltas con los e-libros y la crisis editorial (III)

¡Hola! Soy Javier Cantero, y quizá me recuerden de entradas de blog como A vueltas con los e-libros y la crisis editorial (II) , El futuro de los libros, El futuro del libro digital (I), o La persecución del ebook: equivocándose de enemigo. Hoy también vengo a hablar de libros digitales, la crisis editorial y otros temas espinosos. Pero permitidme empezar con una cita de un capítulo de una serie de ciencia-ficción que ví recientemente:

«Tenemos que afrontar los hechos: la tecnología existe. No puede des-inventarse. Una vez que este ahí fuera, se abusará de ella. Ninguno de nosotros puede impedir que suceda, pero podemos elegir dónde queremos estar y de qué lado, cuando el fin realmente llegue.» — Dollhouse
Lo que dice el personaje de la serie es completamente pertinente: la tecnología está aquí; los ebooks no pueden des-inventarse. Por mucho que moleste a toda la cadena de productores/distribuidores del libro de papel (son muchas las industrias implicadas, muchos los puestos de trabajo amenazados, que miran no ya con recelo sino con miedo —que se traduce en odio— al ebook) la situación ya no es reversible. El ebook está aquí para quedarse, y para ir transformando el panorama mediante la destrucción. Como dijo Jeff Bezos en Newsweek:
"Los libros no están muertos. Simplemente se están volviendo digitales".
Y la dicotomía de esa sustitución de la vieja forma de hacer las cosas frente a la nueva, se está manifestando a través de lo que ahora se ha convertido en el meollo del asunto: ¿Cuál es el precio del ebook? Que, visto desde otro punto de vista, es lo mismo que preguntarse: ¿quién le pone el precio al ebook?

Los viejos actores (como el magnate de los medios Rupert Murdoch) ven con horror el precio de 10$ de Amazon. Un precio con el que comprenden que no puede sobrevivir su producto de papel, a pesar de que ganen más con la versión electrónica. Así que han decidido que su línea de defensa actual es mantener artificialmente caros sus ebooks para que no sean competencia de sus pbooks.

Pero, a su vez, la parte de la demanda del mercado también tiene algo que decir. Y lo que dicen es que incluso los 10 dólares les parecen tremendamente caros. Con lo cual, cuando oferta y demanda no se cruzan, lo que ocurre es una situación de no-mercado: no se vende. Y cuando no se vende, lo que tenemos es la crisis editorial que venimos anunciando, en todo su esplendor.

Respecto a los nuevos actores, como Amazon, ellos saben que hay mucho dinero por ganar en el mercado de los ebooks, pero no a los precios defensivos abusivos que pretenden imponer los grandes grupos editoriales. Lo han demostrado en el pulso que echaron a MacMillan, a pesar de la (aparente) derrota. A MacMillan ya se les ha unido Harper Collins (propiedad de News Corp, es decir, Rupert Murdoch) y también Hachette [1] [2], en lo que parece un levantamiento en toda regla "frente a la tiranía de Amazon", o al menos eso es como lo quieren hacer pasar. Predicción facilona: pronto veremos a todas las grandes contra Amazon. Lo que hay que entender de todo este lío es que Amazon ha actuado con una lógica empresarial aplastante: no puede enfrentarse (aun) a todos ellos unidos en un cartel (por cierto ¿el Departamento de Justicia de EE.UU. no debería estar investigando esto ya?), pero tampoco puede quedar asociado a la "vieja escuela" ante los ojos de sus clientes, pues teme —y con razón— la reacción de éstos. Así que ha hecho lo único que realmente podía: presentarse primero como el "adalid" de sus clientes, y luego sibilinamente retirarse aparentemente vencido.

A todo ésto quiero añadir que es bastante triste ver a autores haciendo de "infantería de a pie" de sus editoriales. Si bien los de Amazon no son unas hermanitas de la caridad, ni mucho menos de fiar, al menos no son el tipo de gente que se dedica a dispararse a su propio pie. ¿Han estado mal en las formas? Desde luego que algunas decisiones han sonado torpes y/o pretenciosas, pero no cabe duda que querían desmarcarse totalmente, sin que cupiera la más mínima duda, de la subida de precios: que a ellos jamás se les acusara de "connivencia con el enemigo". Este comportamiento que a corto plazo puede pasarles factura, a medio y largo plazo saben perfectamente que, teniendo los editores la batalla perdida, ellos estarán en la posición idónea para recoger los restos que queden, y a continuación monetizarlos. Me temo que algunos de estos autores que tanto han protestado son perfectos candidatos a volver mendigando a Amazon por un sitio en su catálogo.

Ni Amazon debería ser la única librería que monopolizara todo el canal de distribución (no lo es, pero los autores con su sobrereacción parece que quieren demostrar lo contrario) ni los autores tienen razón en quejarse: si MacMillan y los demás creen que lo pueden hacer mejor que Amazon (o que cualquier otra librería) y vender los ebooks a 15$, ya están tardando en abrir sus respectivas librerías y tratar de venderlos en competencia directa. ¿Por qué no lo hacen? Esa es una buena pregunta que nadie parece dispuesto a hacer, ni mucho menos a responder.

La batalla no ha hecho sino empezar, así que esperaos nuevos "partes de guerra" en el futuro. No sabemos aún si va a ser una batalla larga o corta (cruenta está descartado que va a serlo) ya que una industria donde el 40% de los libros impresos terminan convertidos en pulpa antes de ser vendidos es una industria sentenciada y condenada de antemano por el juez de la Eficiencia. En medio de la crisis global que nos azota, pueden caer con misma facilidad que caen los castillos de naipes, pese a vuestra incredulidad.

Y mientras tanto, en España ¿qué? Bueno, en España ni siquiera hemos empezando la reconversión de las librerías, así que éstas ven cada día más claro que van a ser las primeras sacrificadas en la enorme pira funeraria editorial. Me temo, que como reza la maldición china, les tocó vivir tiempos interesantes.

domingo, enero 31, 2010

Internet es la mayor imprenta de la historia

Hace poco me llegaba este enlace en el que se daban algunas cifras de creación de contenido en Internet. Para que nos hagamos una idea: en un día en Internet se producen 210.000 millones de correos electrónicos, se suben 3 millones de imágenes a flickr, se escriben 5 millones de tweets y 900.000 nuevos artículos en blogs: "suficientes posts como para rellenar el periódico New York Times durante 19 años". Repito: al día.

Aunque aplicaramos la Ley de Sturgeon que dice que el 90% de esos artículos son basura, y al 10% restante le aplicaramos la Ley de Dodo de la falta de originalidad (pongamos que un 70% son copia-pega), aun nos quedaría que al día, en la blogosfera, se harían suficientes artículos como para rellenar 6 meses del New York Times.

Cuando hablamos de "Economía de la Abundancia" y "Economía de la Atención", nos referimos precisamente a éste fenómeno de sobreabundancia de información en cantidades brutales. El volumen es tal, que los intentos de control de la información (del señor Murdoch y otros magnates de los medios) terminan indefectiblemente estrellándose en el muro de la ineludible realidad. El mismo muro contra el que se están estrellando también los editores de libros ("Hay más escritores que lectores": Oversupply of authors vs scarcity of paying readers).

Pero, ¿como aprovechar ese potencial torrente de información para la librecreación? Es uno de los asuntos a lo que estoy dándole vueltas en mi cabeza estos últimos tiempos.

La idea inicial que escribí en un tuit era:

Un plugin de Wordpress que permita descargarse una entrada a ePub, y habremos convertido a la blogosfera en la mayor imprenta de la historia
Es decir, tomar de todo ese enorme almacén de contenido que se crea (en pequeñas píldoras) todos los días, y alimentar al e-reader con él.

Fran Ontanaya respondía poniendo el dedo en el principal problema de ese enfoque: miles de pequeños ficheros entre los que es fácil perderse ¿cuales he leído ya? ¿cuales no? ¿de qué iba cada uno? Un lío, vamos.

Mi solución a ese problema planteaba usar alguna herramienta que pudiera "fusionar" varios ePubs en un único ePub (mencionaba Calibre, al ser una herramienta abierta de gestion de ebooks que soporta conversión y gestion de ePubs). De ésta manera, podríamos por ejemplo seleccionar los artículos que nos interesara leer con más calma, bajarnos los ePub, unirlos todos, pasarlos al e-reader y... ¡acabamos de crearnos nuestro propio periódico personalizado!

O podemos descargar los artículos que nos van interesando en ePubs, y fusionándolos a lo largo de una semana (o el periodo de tiempo que queramos). Por ejemplo, artículos de ciencia en un único ebook de artículos de ciencia, y así con variados temas de nuestro interés. ¡Asombroso, acabamos de inventar las e-revistas! ;-)

Un e-reader, un simple e-reader con tinta electrónica¹, que hasta ahora "solamente" lo hemos considerado como a un mero sustituto del libro de papel, de repente se convierte en un canal de distribución de contenidos con un enorme potencial: una ventana al mundo escrito, pero sin la fatiga de las pantallas de ordenador y sin lo que Juan Luis Chulilla llama "el hiperestímulo de los contenidos de Internet que impide la concentración". Y se convierte en un canal de distribución de enorme potencial porque la distribución digital de contenidos tiene ventajas inherentemente superiores a la distribución física. No solamente de velocidad (es inmediata), no solamente de precio (practicamente tiende a cero), sino fundamentalmente de rotura del umbral de entrada.

Hasta ahora, el que quería editar un periódico, o una revista, o publicar un libro, o cualquier otra cosa escrita, se encontraba con que tenía un filtro de intereses que sortear. Un filtro de intereses tanto ideológicos como de mera conveniencia económica. Ese filtro la distribución digital lo elimina totalmente, con todo lo que ello implica. Dejan de existir las publicaciones que no se editan "porque no le interesan a (casi) nadie y no me van a reportar dinero a mí, el editor". Cada uno que escriba lo que quiera, si ello le satisface, y que sea el público el que elija de ente todo lo disponible a lo que prefiere dedicar su tiempo.

Sólo por esta libertad, tanto de creación (autor) como de elección (lector), la distribución digital merece mucho la pena. Y es por ello por lo que pienso que los e-readers actuales están bastante infravalorados e infrautilizados, frente al potencial intrínseco que encierran. Es como si cuando inventaron la imprenta, sólo la hubieran utilizado para producir biblias y más biblias, y nada más (si hubiera podido escudriñar en el futuro, ¿hubiera Gutenbeng destruido su invento con sus propias manos?).

Pero para que la distribución digital funcione, los lectores deben (debemos) tener el derecho a poder disponer de esos artículos para poder volcarlos en nuestro dispositivo lector sin problemas legales. Volvemos a los problemas descritos en el artículo de Librecreadores: es necesaria la complicidad del autor, que éste nos permita sin trabas disfrutar de su trabajo mediante licencias de libre distribución.

Con éste pensamiento en la cabeza me he puesto manos a la obra a buscar blogs (en español) que estén bajo licencias de libre distribución, como las de la familia Creative Commons y otras. He de decir que me ha sido fácil encontrar más de 50 blogs en un par de horas² —y no precisamente desconocidos— con licencias de éste estilo, lo que me hace concebir grandes esperanzas, porque el potencial está ahí. Ahora sólo faltan las herramientas para convertir ese potencial en una realidad.

No sé si lo del botón de "descargar ePub" en cada artículo es demasiado pedir. Me han chivado alguna herramienta para convertir un RSS de un blog en un ePub que no es una maravilla (no me gusta que inserten su publicidad en la portada, entre otras cosas) pero es un comienzo. Como ejemplo, podéis descargaros un ejemplo de ePub aplicado a éste blog, con las últimas historias una por capítulo (¡ojo! 107 páginas O:-) ). Creo que Calibre también puede obtener ePubs de fuentes RSS, pero no lo he podido probar. Lo que faltaría sería la capacidad de mezclar historias de varias fuentes (varios RSS) a elección, que estoy investigando ahora.

Aunque como en Internet siempre hay alguien por delante tuyo, es posible que esté trabajando en balde y haya alguien que ya lo tenga resuelto y en marcha o esté a punto de lanzar alguna herramienta que haga todo ésto y más (estaría bien saberlo O:-) ).

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¹ Si queréis saber más sobre estos aparatos, he escrito un largo artículo en el blog de Pedro Jorge

² Por cierto, si vuestro blog tiene licencia de libre distribución, o conocéis blogs con licencias de libre distribución, estaré encantado de añadirlos a la lista que estoy construyendo. :-)

lunes, julio 06, 2009

Funciona, porque es gratis

La inminente salida de 'Free*: The future of radical price' (artículo original y libro completo), el nuevo libro de Chris Anderson —editor jefe de Wired y autor del ya famoso 'The Long Tail'— ha levantado no poca polvareda. Y la crítica más sonada ha venido a través de un artículo de Malcolm Gladwell en The New Yorker titulado Priced to Sell. A éste artículo han venido contracontestaciones (por ejemplo ésta de Seth Godin) y, bueno, me imagino que la bola de nieve seguirá dando vueltas por ahí. Incluso por estos lares también hemos tenido discusión al respecto, como podréis ver en la entrada de tinta-e Libros gratis, en Comunicación cultural (que, por una vez y sin que sirva de precedente, no voy a resumir por aqui xD). El objetivo de ésta entrada es otro: analizar uno de los argumentos presentados por el señor Gladwell:

Look at YouTube, he says, the free video archive owned by Google. YouTube lets anyone post a video to its site free, and lets anyone watch a video on its site free, and it doesn’t have to pass judgment on the quality of the videos it archives. “Nobody is deciding whether a video is good enough to justify the scarce channel space it takes, because there is no scarce channel space,”

[...]

Although the magic of Free technology means that the cost of serving up each video is “close enough to free to round down,” “close enough to free” multiplied by seventy-five billion is still a very large number. A recent report by Credit Suisse estimates that YouTube’s bandwidth costs in 2009 will be three hundred and sixty million dollars. In the case of YouTube, the effects of technological Free and psychological Free work against each other.

So how does YouTube bring in revenue? Well, it tries to sell advertisements alongside its videos. The problem is that the videos attracted by psychological Free—pirated material, cat videos, and other forms of user-generated content—are not the sort of thing that advertisers want to be associated with. In order to sell advertising, YouTube has had to buy the rights to professionally produced content, such as television shows and movies.

[...]

To recap: YouTube is a great example of Free, except that Free technology ends up not being Free because of the way consumers respond to Free, fatally compromising YouTube’s ability to make money around Free, and forcing it to retreat from the “abundance thinking” that lies at the heart of Free. Credit Suisse estimates that YouTube will lose close to half a billion dollars this year. If it were a bank, it would be eligible for TARP funds.
El punto clave que pierde de vista este comentarista es que YouTube funciona porque es gratis. Y esa es la clave de todo. Para explicarlo, voy a empezar poniendo como ejemplo otra de las compras sonadas de Google: el servicio de blogging gratuito Blogger.

Esta misma bitácora está en Blogger. ¿Y por qué está en Blogger? Porque mi bitácora original estaba en una máquina propia, conectada 24 horas al día 365 días al año a Internet, que tenía que pagar, y preocuparme por su mantenimiento: de su seguridad, no se me colara algún cracker y me la liara; de su disponibilidad, que al ordenador le pasara algo y se bloqueara, que los procesos del apache no le dieran por quedarse zombies misteriosamente, etc; de la actualización de todo el software usado, desde el núcleo del sistema operativo a la plataforma de publicación que usaba (geeklog). Es decir, esa máquina tenía un coste, no sólo en términos económicos del pago de la línea (ADSL) o el hardware necesario, sino del esfuerzo —mano de obra— que requería.

Cuando no pude mantener más esa máquina, lo que hice fue buscar un sitio donde pudiera seguir publicando gratis, y a su vez no tuviera que dedicar mi tiempo a mantener. O sea, doblemente gratis, ya que es el tiempo de otras personas (los técnicos de Blogger/Google) y otros recursos los que se consumen y ponen a mi disposición sin coste alguno. Blogger es un servicio análogo a YouTube, puesto que tanto el emisor (el blogger que publica sus entradas) como el receptor (los lectores) reciben un servicio totalmente gratis. El que paga el servicio es, como en el caso de YouTube, Google.

Las "3 patas de banco" de Blogger son:
  • Gratis para el lector: el lector puede acceder a cantidades ingentes de información de casi cualquier tema imaginable, sean cuales sean sus intereses, totalmente gratis. Y no puede ser de otra forma, puesto que el lector nunca pagaría por algo que a priori no sabe si realmente merece la pena pagar o no hasta que lo "ha consumido" (leído). Por otro lado, la economía de la abundancia descarta que alguien vaya a pagar por un contenido que puede recibir por otras múltiples vías de forma gratuita (dejando de lado algunos contenidos altamente especializados, que no van a ser distribuidos mediante esta plataforma).
  • Gratis para el autor: el autor tiene una plataforma de publicación a la cual no tiene que dedicarle la menor atención, ni en forma monetaria ni de esfuerzo, de forma totalmente gratuita, mantenida, protegida y mejorada por Google. Una plataforma con la cual puede llegar al todo el mundo, sin limitaciones de tener que pagar por tráfico adicional (si una entrada se convierte en tremendamente popular), ni que se te caiga la página web por la saturación, ni situaciones similares. Es decir, tienes una plataforma de publicación equivalente en robustez a la de un gran periódico internacional (gracias al respaldo de los servidores de una megacorporación como Google, claro) al alcance de un particular.
  • Gratis para Google: ¿Cómo? ¿Pero no es Google el "pagano" (el que paga) de todo esto? ¿Qué gana Google ofreciendo este servicio gratuito? Pues para empezar, gana el trabajo y los conocimientos de un montón de gente —los autores—, que le están generando contenido gratuitamente y por la cara con el que atraer a los internautas. Porque Google, no se nos olvide, vive, entre otras cosas, de vender publicidad en Internet. Y la publicidad en Internet se vende más y mejor a medida que hay una creciente audiencia en el medio. En el caso de Blogger, cuantos más contenido hay en los blogs, que atrae a más lectores, mayor es el valor de insertar publicidad en la web (en general). Y en las webs donde están alojadas esos contenidos, en particular (en este caso Blogger). Google, con Blogger, se está creando un enorme panel donde insertar su publicidad, y lo curioso es que lo está logrando a un coste infinitesimal, en relación a si tuviera que pagar por todos la generación de todos esos contenidos. Pero es que aun hay más: Google no sólo le saca partido a los autores, sino que también le saca partido a los lectores. ¿Cómo? Estudiando los hábitos de consumo/navegación. Al contabilizar el acceso a la información que han creado los autores en Blogger, es capaz de inferir patrones, temas de interés, relaciones, ... y toda esa enorme base de datos del comportamiento de los internautas la obtiene gratuitamente, y la puede emplear para múltiples de sus negocios: publicidad dirigida/segmentada, mejora del algoritmo del buscador, y otras muchas aplicaciones que les permiten tener una ventaja competitiva en muchos campos (por ejemplo en la creación de correctores de gramática, o traductores). Y vaya usted a saber qué más se sacarán de la manga de esa apabullante fuente de datos, de la que ha llegado a decirse: "Google sabe más acerca de tí que tu mamá".
Blogger funciona porque las "3 patas de banco", los tres agentes que intervienen en la "transacción" (el servicio) se benefician de la gratuidad. En los tres casos es una relación de WIN-WIN (ganar-ganar), y si no fuera así, el equilibrio se rompería y el servicio fracasaría. Pero no es el caso.

¿Es aplicable este mismo modelo a YouTube? Por supuesto. La diferencia fundamental entre Blogger y YouTube está sólo en la magnitud de la información que se maneja. En el caso de Blogger, al ser texto con unas pocas imágenes, el coste de explotación global, aun con cientos de millones de blogs, es marginal respecto a los beneficios de la ventaja competitiva que logra a cambio. Y es que si hay algo que le sobra a Google son datacenters y ancho de banda, pues lo necesitan para sus múltiples servicios.

Sin embargo, el coste de almacenamiento en disco y de ancho de banda que para streaming de texto es barato, para streaming de video, que puede ser dos órdenes de magnitud superior, es aun caro. Cuando yo me compré mi primer ordenador, aquel disco de 40MB parecía enorme. Ahora un disco de 1TB nos parece "lo de andar por casa". En cuanto a transmisiones, yo empecé con 1200bps half-duplex, y ahora ando por los 3MB, si no los han duplicado ya a los 6MB. El tiempo juega en favor de un abaratamiento cada vez mayor del espacio en disco y el ancho de banda, hasta —es de suponer— el punto en el coste de mantener algo como YouTube sea mucho más manejable.

De hecho, quiero poner un segundo ejemplo de "funciona porque es gratis": el propio buscador de Google. Y es que, a alguno de los internautas más jóvenes les pueda sorprender, en su día había buscadores de pago. Uno de los más famosos era lycos (sí, ese que compró Telefónica por una burrada de dinero y que luego no les valió para nada), el cual tenía una version gratuita reducida —que no usaba nadie cabal— y luego otra de pago con acceso a toda la información. En este modelo, la primera pata de banco, los usuarios, fallaban al no ser un servicio gratis.

Luego existían otros buscadores, el más conocido altavista, muy utilizado hasta que se le ocurrió que su modelo de negocio se basaría en vender las primeras posiciones de búsqueda al mejor postor. Es decir, las búsquedas ya no dependían de que tu página web fuese realmente pertinente para el usuario que buscaba esa información, sino que dependía de lo que el autor pagara por posicionarse. La segunda pata de banco, gratuito para los autores (de páginas web en este caso) fallaba estrepitosamente.

Finalmente, el mercado se lo comió un buscador llamado Google. Un buscador que, efectivamente, se usaba porque técnicamente era bueno. Pero también porque era gratis para el usuario, que podía acceder a toda la funcionalidad sin restricciones, y para los webmasters, a los que Google posicionaba según su esfuerzo de autoría y pertinencia de la página, siendo totalmente gratuito el aparecer en el buscador en cualquier posición, incluyendo las primeras.

Y Google recibió a cambio el convertirse en el "campo de juego neutral" de la red, a partir del cual los consumidores de información llegaban a los productores de la misma. Y esa posición hegemónica les abrió muchas puertas y muchos negocios. Y el resto, es historia.

Y la moraleja de este cuento es: Google, el gigante de Internet, funciona, porque es gratis.

Addendum: despues de haber terminado deprisa y corriendo la entrada (porque se hacía tarde), me he dado cuenta que me ha quedado un trozo, un importante trozo, sin contar. Va a continuación.

¿Es aplicable el modelo de "las tres patas de banco" a YouTube? No sólo es aplicable, sino que además, es el único posible. Primero, porque (dándole la vuelta al argumento del señor Gladwell) nadie va a pagar por ver "videos de gatos", ni el video casero aquél tan gracioso del tío Andy con una tajada monumental. La única manera de distribuir contenido generado por el usuario, que en un gran porcentaje (al menos el 90% si hacemos caso de la Ley de Sturgeon) va a ser material amateur bastante penoso, es que el usuario acceda a él de forma gratuita y sin limitaciones. Segundo, porque los autores particulares —y no tan particulares— no pueden pagarse una infraestructura como para hacer streaming de sus videos, y menos una que pueda soportar que alguno de esos videos de repente se convierta en un megaéxito puntual y sea imposible de ser servido (con lo que matas cualquier posibilidad de éxito). Eso se lo puede permitir una gran compañía, ya sea porque es un media que tiene una infraestructura ya creada para ese tipo de eventos (vive de ello), ya sea porque se puede permitir pagarle a uno de los media anteriores por el servicio.

Imaginemos un creativo publicitario que tienen una idea para una campaña que cree de mucho impacto, pero que no pueden permitirse pagar el tiempo de emisión en las principales cadenas de televisión del país. Tampoco pueden permitirse contratar un hosting y arriesgarse a que, si su video es visto por gran número de personas, la factura que le llegue del proveedor de hosting el mes siguiente por el ancho de banda consumido (y eso suponiendo que tal proveedor ha sido capaz de aguantar la avalancha de peticiones) puede alcanzar niveles estratosféricos. Ambas vías se las puede permitir una gran agencia de publicidad, o una gran cadena de televisión, pero no el resto, entre los que se incluyen no sólo particulares, sino también pequeñas y medianas empresas, incluso profesionales independientes o pequeñas empresas del sector. Para todos ellos, un servicio como YouTube es genial, y es genial porque es gratuito. Tienen sin coste alguno al alcance de la mano la posibilidad de poner en la pantalla de todos los internautas del mundo su video. ¿Cómo no la van a querer aprovechar? Y aunque muchos autores lo usen para subir videos de gatos (ojo, que más de un fenómeno de Internet ha sido un video de gatos u otra chorrada por el estilo), una parte de esos autores no se van a limitar a eso. Y bien porque sean profesionales que hacen un video que en realidad es una campaña publicitaria de una pequeña empresa —o de una grande entrando en el juego de la publicidad viral—, bien para promocionarse profesionalmente, o por puro amor al arte, no todo lo que hay en YouTube va a ser basura. Porque lo que le interesa al autor es la gratuidad de YouTube como plataforma de lanzamiento. En cambio, lo que le interesa al usuario de YouTube es la gratuidad de lo que puede ver a través suyo.

En este juego a tres bandas, falta la gratuidad del tercero, es decir de YouTube/Google. ¿Creéis que Google pierde dinero con YouTube? Tal vez visto como una división separada, así sea. Pero si aplicamos el mismo análisis que hicimos en el caso de Blogger, los autores que utilizan YouTube está creándole a Google gratuitamente un ecosistema de información audiovisual que ellos pueden aprovechar en el futuro para potenciar su negocio de insertar publicidad en Internet (en este caso, en el streaming de video). Si creéis que eso no es rentable, preguntaros entonces por qué proliferan los videos sacados de YouTube en las televisiones, llegándose el caso de programas entéramente basados en videos sacados de ahí. Y preguntaros también como es posible que sea más caro emitir anuncios publicitarios en la emisión online de Los Simpson que en la emisión televisiva. Ahí hay negocio, y un día convergerá ese enorme archivo online de videos, junto con el montón de información sobre preferencias que de nosotros también está recogiendo Google a través de YouTube y los videos que incrustamos o enlazamos en nuestras webs (también entregadas por nosotros de forma gratuita), junto con un descenso en los costes operativos de streaming y almacenamiento de video, para volver a formar una situación WIN-WIN-WIN entre las tres partes de éste triángulo gratuito.

Y todo esto funcionará, porque es gratis.

Actualización: añadido el libro completo, que ha sido publicado totalmente gratuito en scribd.

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* traducido como 'Gratis', no como libre

lunes, junio 23, 2008

O'Reilly publicará e-libros sin DRM en julio

Eso es lo que cuentan en esta noticia: O'Reilly To Release DRM-Free ebooks in July de Slashdot que apunta a esta nota de la editorial. Saldrán en formato PDF, Epub (es un formato soportado por ejemplo por los Hanlin v3 y derivados, y pronto con el Sony Reader) y Mobipub (formato del Amazon Kindle), cualquiera de los tres formatos a precio único, y más barato que su contrapartida en papel . Los libros son:

Esta es una apuesta bastante seria por el mercado del libro electrónico por una de las empresas editoras punteras en la adaptación de nuevas tecnologías (Tim O'Reilly es el padre del concepto web 2.0), amen de una de las más reputadas en el campo de los libros técnicos. Y la decisión de optar por un formato sin DRM no es baladí. Aparentemente es una apuesta arriesgada, pero en realidad el DRM está demostrándose como uno de los grandes obstáculos en la adopción de ésta tecnología. Y es que nadie quiere que otro tenga la llave de su bibliografía completa, y ésta pueda desaparecer de la noche a la mañana. De la (mal llamada) piratería y los ebooks se habla también en este artículo de David Pogue en el New York Times (Pogue es uno de los autores que van a ver uno de sus libros publicadas por O'Reilly).

Este bien pudiera ser el pistoletazo de salida para el despegue de los ebooks y la tinta electrónica.

jueves, junio 12, 2008

A vueltas con los e-libros y la crisis editorial

Vamos a cambiar el tono apocaliptico imperante en los últimos tiempos en este blog y, con la excusa de una noticia sobre los nuevos desarrollos en el campo de la tinta electrónica titulada The Development of E-Paper Technology, rescatar y comentar un largo hilo en SeDice titulado Literatura sin papel: el big bang digital en el que participé profusamente.

No voy a decir que me sorprenda la reticencia de todavía una parte importante de la audiencia sobre la sustitución del papel, incluso en un foro plagado de lectores de ciencia-ficción que uno podría suponer que acogerían con mayor facilidad los cambios provocados por la ciencia y la tecnología. No me sorprende porque no es la primera vez que observo esta reacción. Pero en el caso de este hilo en concreto, lo que me sorprendío (también sólo hasta cierto punto) fue que ese recelo-oposición vino en algunos casos desde el punto de vista de autores o aspirantes a autores, así como otras personas relacionadas con el mercado editorial.

Una de las primeras reticencias viene del tema del pirateo, con lo cual, empezamos mal. Empezamos mal porque uno empieza a temerse que los autores literarios están haciendo suyo los mismos argumentos que ya ha llevado casi al suicidio a otros modelos de edición como el musical o el cinematográfico. Viendo cómo están terminando éstos, uno ya debería barruntarse que ese no es el camino. Como dije en el hilo, la facilidad para acceder a las obras es clave para comprender el abandono de los viejos soportes físicos. Ya he comentado aquí cómo iTunes, la tienda de música digital de Apple, vendía más que las tiendas de CDs. En cambio, yo he tenido que esperar 4 meses a que apareciera la 2ª edición de Festín de Cuervos. En mi caso no se perdió un cliente, pero en otros casos sí que se están perdiendo potenciales clientes.

Se habla mucho de que sólo terminan comprando los libros el fandom (digamos el núcleo duro de lectores de un género), pero es que el lector ocasional lo tiene muy difícil para poner las manos en muchas obras, con las exiguas tiradas y escasa presencia. No todo el mundo se dedica a rebuscar entre los saldos a ver si encuentra ese libro publicado hace 30 años y del que no hay redición. La mayoría lee lo que le resulta más interesante de lo que hay.

Abundando en el argumento anterior, hay otro asunto que se plantea en el horizonte editorial y que va a sembrar muchas dudas: el aumento del precio de los libros, provocado por el aumento de los costes. Muchas veces no nos damos cuenta de lo interrelacionado que está nuestro sistema económico. Factores como el mayor consumo de pulpa de papel de los paises emergentes, así como el encarecimiento de la energía, van a provocar que los libros que estábamos acostumbrados a que costaran entre los 20€ y los 30€, ahora pasen al rango de 30€ a 40€. Y en bolsillo, de precios por debajo de 10€ (llegando hasta el hipercompetitivo precio de 5€ de Byblos, que ya desaparece) pasará al rango de 10€-15€. Eso ya de por sí supone una importante contracción del mercado, aunque los presupuestos de gasto en libros se mantuvieran. Ello lleva a:

(...) ¿qué editor se va a lanzar a la piscina y arriesgarse con autores nóveles o experimentos que no saben como van a funcionar? El mundo de la edición se va a poner muy duro, sólo se va a editar en papel lo que esté sobradamente demostrada su viabilidad comercial. Es lo que estaba diciendo Luis G. Prado en su entrevista en fantasymundo. Esto es lo que pasa con Minotauro y su recorte de catálogo. Se acabó el tiempo de sondear el mercado. Ahora es tiempo de, como dirían los analistas de bolsa, "refugiarse en valores seguros". Nada de escritores minoritarios que difícilmente justifiquen comercialmente su edición. Nada de apostar por jóvenes prometedores, a ver si suena la flauta y descubrimos el nuevo bombazo editorial. Los márgenes se van a estrechar mucho, porque cuanto más se encarezca el libro, menos se va a consumir. Y en definitiva, van a centrarse en lo que saben que funciona.
En este estado de las cosas, un importante ahorro en el precio debido al formato no sólo es deseable para los lectores, que podrán disfrutar de más libros por menos dinero, sino para los propios autores: al existir más público, existe potencialmente más público para sus obras, y por lo tanto mayor potencial de beneficios.

Finalmente, tenemos el asunto del papel de los editores en este nuevo esquema. Se situa al editor en el papel de filtro: es el que decide qué merece la pena y qué no, porque es el que apuesta su dinero. Bueno, algún cínico puede decir perfectamente que lo que vende no tiene porqué coincidir con lo de "más calidad", sino con lo más popular, pero aun dando por bueno el argumento que el que más vende es el que tenga "derecho" a ser publicado, la realidad es que ese filtro no tiene porqué desaparecer, sino simplemente transformarse en lo que es: un filtro. Me remito al artículo de Fran Ontanaya Editores sin editoriales, al que yo añado la visión del editor como "consultor" literario.

La exhuberancia irracional de los nuevos canales de publicación (no sólo del ebook sino también de la publicación bajo demanda) en realidad no es más que aflorar a la superficie de Internet de miles de obras que antes hubieran quedado durmiento en un cajón (de editor) el sueño de los justos, porque sencillamente no llegan ni a unos estándares mínimos. Lo importante no es tratar de impedir que haya mucha basura* circulando por ahí, sino que lo que realmente merezca la pena aflore. Y en ese "afloramiento", hay toda una industria nueva que inventar.

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* No es mi intención ser peyorativo, pero tampoco pienso caer en la corrección política imperante.

viernes, abril 25, 2008

Publicación bajo demanda (IV)

Ya que en su día hice bastante publicidad de lulu.com, creo que sería injusto no mencionar este otro proyecto empresarial de publicación de libros bajo demanda made in spain que se llama bubok, y que ha estado dando vueltas por la blogosfera (aunque yo creo que de forma más discreta, al no ser novedad).

Como no he seguido el progreso de lulu.com, no estoy en condiciones de compararlos. Eso sí, chando un vistazo al video promocional (no el de Alberto Vazquez Figueroa, el otro) la edición en bubok parece muy fácil y visual. En cuanto a precios, la empresa se queda con un 20% de los beneficios (es decir, del dinero de más sobre el precio del libro) siendo el 80% restante para el escritor. Lo que quedaría por ver es el precio adicional por envío, que era, como vimos el talón de aquiles de lulu.com, (aunque más tarde lo paliaron).

Bueno, pues ahí tenéis una opción más a añadir al abanico. Es de suponer que la (sana) competencia lleve a la mejora de este tipo de servicios.

domingo, febrero 25, 2007

Publicación bajo demanda (III)

Dejamos el asunto de la publicación bajo demanda con un cliffhanger en el que los gastos de envío salían extremadamente caros por unidad, con lo que la gracia del sistema quedaba en entredicho. Sin embargo, Pedro nos contaba recientemente lo siguiente:

Después de trastear un poco, descubrí que si iba cambiando las opciones de envío, el precio iba variando... ¡reduciéndose! Supongo que había algún tipo de fallo en la página, porque ahora parece funcionar mucho mejor.
Lo acabo de probar y... ¡efectivamente! Ahora los gastos de envío de una unidad, eligiendo el modo de envío economy son de 3,42 €, una cifra más que aceptable, y que hace que reconsidere seriamente su utilización.

Otro asunto que comenta Pedro se refiere al ISBN. Esto es algo que había mirado por encima (ya que tengo un amigo al que le interesa poder publicar con ISBN). La página de lulu no me había resuelto mis dudas, pero un comentario encontrado en esta entrada (vía fernand0) creo que es bastante aclaratorio (y si puede ayudar a alguien, ahí queda enlazado).

jueves, noviembre 09, 2006

¿Está la edición (como industria) obsoleta? (II)

Estaba leyendo la entrevista al director de Google Book Search, y me he encontrado el siguiente trozo:

P: ¿Creen que pueden salvar ustedes la industria editorial de la caída libre a la que está siendo sometida en las últimas décadas? ¿De qué modo? ¿Es posible la transición del papel al formato electrónico?

R: Como en cualquier cambio tecnológico, la industria editorial se está enfrentando a estos cambios, pero también beneficiándose de ellos en muchas ocasiones. Parece que hay que evolucionar hacia una producción 'just-in-time' [donde el proveedor debe ajustar al máximo los tiempos de entrega], como casi todas las demás industrias principales. La transición al formato digital no quiere decir necesariamente libro electrónico. Quiere decir impresión bajo demanda. Quiere decir tener la posibilidad, en un futuro más cercano de lo que pensamos, de poder imprimir un libro directamente al punto de venta, mientras nos tomamos tranquilamente un capuchino. Piensa en los gastos de almacenaje, de envíos y distribución de libros, sobre todo los que luego no se venden. Yo, como ex editor, pienso que la digitalización, lejos de destruirla, va a rescatar a la industria editorial.
Es un paso pequeño, pero es un paso. Todavía faltan muchos más que dar, lo que no sé es si Google se calla como un zorro viejo para no preocupar a la industria editorial, o simplemente no ven más allá porque no les interesa.

miércoles, noviembre 08, 2006

¿Está la edición (como industria) obsoleta?

Nota: comentarios reciclado a entrada de bitácora.

Me he encontrado con dos discusiones sobre el tema, aunque desde presupuestos diferentes. El primero se refiere al mercado de las revistas especializadas y aunque ahí se hable de ciencia-ficción, perfectamente se puede extrapolar a muchas otras areas:
Quiero consultar sobre una novela o relato -> me voy a Google y encuentro tropecientas reseñas.

Es una novedad -> me paso por blogs.cyberdark.net, a ver si han hablado de ella (raro sería que no). Paso también por los foros de SeDice, donde si no encuentro nada, puedo incluso preguntar. Leo no una opinión, si no varias, a veces enfrentadas. Además, gracias al background de quienes las emiten, puedo saber que opinan personas con gustos similares o diametralmente opuestos a los míos.

Decidme ¿que me aporta comprarme una revista? ¿Un sesudo análisis de una única persona? Tarde y limitado. ¿Relatos? Un espacio que pueden cubrir perfectamente las antologías, sin las presiones de la publicación periódica ni otras consideraciones que conllevan las revistas.

Hace 17 años cuando compraba la Microhobby, tenía un sentido mucho más allá que el de una simple publicación: era el punto de reunión de la comunidad de Spectrumaniacos. Revistas del mismo estilo me he encontrado en otras aficiones. Ahora todo ese tipo de revistas o han desaparecido o están desapareciendo a marchas forzadas (ejemplo de esto las revistas de videojuegos).

Se ha dicho por activa y por pasiva que Internet cambiaría nuestras costumbres y modos. Ahora que vemos la transformación, ¿caemos en la cuenta? Lo siento por los conductores de carros y peones camineros, es el precio del progreso.

Para que el centro del imperio (la prensa de papel generalista) lo pase cada vez peor por la competencia de Internet, imaginad como debe estar a estas alturas la periferia.
Y a vueltas con las editoriales, la "piratería", los nuevos modelos, etc en este hilo de SeDice, voy y suelto lo siguiente:

Se podría hablar largo y tendido sobre el tema, aunque yo os recomiendo el libro "Free Culture" de Lawrence Lessig (que está traducido aquí), pero sólo quería decir una cosa: hemos pasado a una "economía de la abundancia", o si preferís a una "economía de la atención". El recurso escaso ha pasado de ser el material para leer/ver/oir/etc a ser la atención del espectador. No puedes "chantajear" a un lector con que si no compra tu obra, se va a quedar sin leer nada (de su interés), cuando casi tiene que "hacerte un favor" de buscar un hueco en el que consumirla (bueno, tal vez quede un poco exagerado, pero se entiende ¿no?).

Ahora la lucha está por conseguir que el receptor (lector, espectador, oyente, ...) elija la obra de uno de entre todos los medios que le bombardean continuamente. Y cuanto más trabas le ponga un medio, menos personas van a estar dispuestas a consumirlo.

Yo siento ser un Cuervo Seldón, pero la verdad que veo un futuro bastante negro a las editoriales en general, tanto grandes como pequeñas. Las pequeñas lo notarán antes, pero eso no significa que las grandes no vayan a sufrirlo también, si no reciclan sus modelos de negocio. Pero no por la "piratería", que es el último problema que debería preocuparlos. La competencia está en los nuevos medios, y en la integración de medios.

O dicho de otro modo ¿qué chaval va a querer comprar dragonadas, si le sale más barato participar en una dragonada como World of Warcraft? Por el precio de un libro tiene a su disposición la inmersión en un mundo virtual completo, en el que no solamente es mero receptor de lo que otros han creado para él, sino que también puede participar, o incluso crear sus propia parte de la historia personalizada. Y si aun y todo, hay quien le apetece leer, no tiene porque salir del mundo que ya conoce: en la balda de dragonadas ya tiene la franquicia "WoW" en primera fila. ¡Pobres Salvatore y Dragonlance! :P

Ante eso, tal vez George R.R. Martin pueda competir, pero Martin saca un libro cada dos o tres años, y "Martin"s hay los que hay. Mientras tanto, ya se están preparando la salida de productos como D&D Online y Warhammer Online, a pesar de que hasta ahora sus casas matrices siempre habían considerado a los juegos online competencia y los habían ninguneado, pero la realidad manda.

Otro caso es el de Planeta, que compró una cadena de televisión, y bien que está aprendiendo a rentabilizarlo. Hacen una película sobre los Borgia, y de repente, ¡hala! 8 libros sobre los Borgia en tu librería, en diferentes sellos y colecciones (pero la mayoría formando parte del mismo grupo editorial). Y te venden la película, el libro, la tele ("estreno exclusivo"), la radio (entrevistas a los protagonistas, bla, bla, bla), y lo que haga falta.

La verdad es que la cultura como negocio, tiene poco futuro. El entretenimiento sí, pero siempre desde un punto de vista de que vas a sacar pequeños beneficios de un montón de actividades que sólo pueden abarcar y sacarles partido los mass-media y las franquicias multimedia. Escribir para ganarse la vida va a ser bastante difícil si no es como un empleado más dentro de ese entramado.


¿Excesivamente apocaliptico? Los cambios importantes obviamente no ocurren de la noche a la mañana, pero eso no significa que vayan a suceder. Me puedo equivocar en mi análisis (que, sinceramente, lo dudo, al menos en las líneas generales) pero lo más preocupante es ¿por qué me da la impresión de que mucha gente está metiendo la cabeza bajo tierra y negándose a ver lo que se les viene encima?

martes, noviembre 07, 2006

Publicación bajo demanda (II)

En publicación bajo demanda nos quedamos con la incognita de saber que tal era la calidad de los libros editados por lulu.com. Pues bien, trukulo me cuenta que ya le han llegado los ejemplares que pidió de su libro y que la calidad es "buenísima" (sic) y que la portada le encanta como ha quedado. Lomo encolado, sin coser (lo normal en una edición en tapa blanda).

Le he pedido que escribiera él mismo una entrada, pero me dice que está muy ocupado preparando una segunda edición con una maquetación mucho mejor, y algo de material adicional. Tampoco me ha podido pasar unos "testimonios gráficos" como yo quería. Continuaré presionándole para conseguirlos y que todos podamos ver el resultado final con nuestros propios ojos. O:-)

Actualización: ¡Las esperadas fotos! La verdad que tiene una pinta estupenda. :-)

Actualización 2: el libro en cuestión es el manual de juego del sistema de rol que el propio trúkulo ha desarrollado, que se llama RyF (Rápido y fácil), y del que podéis encontrar más información aquí.*

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* despues de todas las molestias que se ha tomado, se merece un poco de propaganda ¿no?

martes, octubre 24, 2006

Publicación bajo demanda

Hace mucho tiempo, en otra vida bloguera, hablé de un servicio de publicación (y de camisetas, tazas, posters y un montón de cosas más) bajo demanda, Cafepress.com. Hoy veo anunciado en Barrapunto (aunque en realidad la noticia se dio ya hace unos días) que lulu.com desembarca en España. Lulu.com es un sistema que permite vender libros, textos, fotos, incluso video y audio bajo demanda, sin coste inicial y llevándose ellos un porcentaje de cada venta realizada a través de su servicio (un 20%).

En lo que he hemos podido ver trukulo y yo, los precios son bastante asequibles (por ejemplo, una encuadernación en tapa dura, incluyendo gastos de envío, 15€), aunque para pocas páginas no sale nada a cuenta. En los foros de SeDice vi que comentaban que "la calidad de la impresión es buena, muy profesional" aunque hay que aclarar que se está referíendo a la impresión americana (lo digo por este comentario).

Si consiguen funcionar al mismo nivel que en su país de origen, con sus precios y calidades, este sistema puede ser, sin exagerar, una revolución. Se te puede ocurrir, por ejemplo, utilizarlo como una vía de financiación alternativa de una bitácora, más allá de la latosa (y poco efectiva) publicidad. En efecto, una selección de historias, o una ordenación y ampliación de un tema concreto tratado en tu blog (sobre todo si eres un reconocido gurú en una determinada materia O;-) ) puede interesar o gustar poseer en formato papel a tus lectores y/o visitantes (también está la posibilidad de vender e-books, pero ahí lo veo difícil o de poco interés). O los podcasters pueden hacer recopilaciones de sus podcasts anteriores en CD o DVD. O... muchas más posibilidades que seguramente le sacará la gente (¿boletines de asociaciones? ¿revistas de opinión "amateur" o "alternativa"? ¿apuntes de clase para compañeros gorrones? ¿manuales técnicos de temas ultraespecíficos? ¿libros de cocina con las recetas de la abuela? ¿guias turísticas en video de su pueblo o ciudad?). Cualquier material puede ser excusa para una especie de micropago.

En cualquier caso habrá que estar atentos al fenómeno. De momento mi primera experiencia no ha sido muy positiva tratando de subir el pdf que tenía creado con el liblog que hice de un antiguo blog. Parece que hay problemas con los fonts (tipos de letra). :-/ Pero hay que decir que la herramienta que usé para generarlo es bastante rarita, y que con un tipo de letra normal (como la que pueda llevar OpenOffice.org) me confirman que no hay problema.

Actualización: Jose Antonio Millán a comenzado una serie Memorias de un autoeditor en Lulu, I (y II) que puede ser interesante de seguir para los que quieran usar este servicio.

Actualización 2: trukulo ya tiene su libro sobre RyF disponible sin mayores problemas (o sea, ejemplo de que funciona).