sábado, enero 23, 2010

La cultura no se crea ni se destruye: se transmite (o no)

Tal vez la falacia más repetida en estos últimos tiempos es esa de "la cultura se muere". Es una falacia porque quienes la emplean, están deformando la semántica de "cultura" para adaptarla a la realidad que ellos les interesa. Tal vez resulta que un concepto abstracto como es la cultura, algo intangible, no es tan fácil de comprender como debiera, así que nuestra mente homo sapiens trata de asociarlo a objetos materiales, cosas tangibles. Pero en vez de tratar de volver a dar una densa explicación teórica, lo voy a intentar hacer mediante un ejemplo, basándome en un reciente tweet del abogado David Bravo (sobre otro tema). Veamos primero el tweet:

Me dice un amigo sobre lo de enviar la denuncia: "Estoy harto de que esos de la SGAE crean que soy un friki, así que ¡cuenta con mi hacha!"
El tweet (castellanizado: tuit) se refiere a una famosa escena de la película "El Señor de los Anillos". En ella, se está celebrando el Concilio de Elrond, y decidiendo qué hacer con el Anillo Único, y Frodo acaba de aceptar llevarlo a Mordor. Entonces Gimli el enano, en un momento de climáx, suelta eso de "¡Cuenta con mi hacha!".

«¿Y qué tiene que ver todo ésto con la cultura?» me estáis preguntando. Paciencia. Permitidme primero señalar que en "El Señor de los Anillos", la novela de J.R.R. Tolkien, esa escena no sólo no ocurre ni por asomo, sino que lo que ocurre durante el Concilio es completamente diferente a lo que se muestra en la película. En el original de Tolkien es Elrond el que, semanas después de aceptar la misión (que se desarrolla en un tono completamente diferente, y con distintos interlocutores), decide quienes acompañarán a Frodo:
»La Compañía del Anillo será de Nueve y los Nueve Caminantes se opondrán a los Nueve Jinetes malvados. Contigo y tu fiel sirviente irá Gandalf; pues éste será el mayor de sus trabajos y quizás el último.

»En cuanto al resto, representarán a los otros Pueblos Libres del mundo: elfos, enanos y hombres. Legolás irá por los elfos y Gimli, hijo de Gloín por los enanos. Están dispuestos a llegar por lo menos a los pasos de las montañas y quizás más allá. Por los hombres tendrán a Aragorn hijo de Arathorn, pues el anillo de Isildur le concierne íntimamente.
(Para los que no lo sepan, hay que señalar que es la primera vez que se menciona a Gimli, pues en el Concilio, en representación de los enanos había hablado siempre su padre Gloín —compañero de aventuras de Bilbo en 'El Hobbit'—.)

¿Qué significa todo este galimatías acerca de enanos y hachas? La idea que David Bravo nos intenta transmitir a través de su tweet sólo es interpretable a partir de un contexto de conocimiento previo que es lo que nosotros denominamos cultura. La frase es imposible de entender si no se conoce esa escena de la película. Es más, es ininteligible si no se conoce la palabra friki y el contexto que ella conlleva, ni tampoco la relación entre dicha palabra y la obra de Tolkien. Sin todo ese armazón previo, el receptor de la frase puede efectivamente ver que es una oración correctamente construida, y que es posible que tenga algún sentido para alguien, pero sería incapaz de entenderla. De hecho, incluso para alguien que conociera el contexto y hubiera leído la novela, la frase sería parcialmente ininteligible si no hubiera visto la escena de la película (por las diferencias que he mencionado).

Es decir, es el conocimiento compartido entre emisor y receptor (en nuestro ejemplo, la obra de Tolkien y la película, pero también mucho más conocimiento que asumimos previamente, como la lengua, o lo que es un hacha y para qué puede usarse) lo que le da sentido a ese nuevo conocimiento expresado. Y a ese conocimiento compartido, a ese contexto en el que se enmarcan las idas y venidas de nuestras ideas, es a lo que llamamos cultura.

Una vez establecido (espero que más claramente) lo que es la cultura, podemos obtener algunos corolarios interesantes:
  • La cultura es transmisión. Lógicamente no se puede "crear" algo que es compartido si no es haciéndolo llegar a otras personas. Y la única manera de "destruir", de reducir lo compartido, es impedir su difusión.
  • La cultura no es única puesto que diferentes grupos de personas comparten diferentes contextos de conocimiento a la vez.
  • La cultura no es inmutable, sino que se va renovando constantemente a medida que las personas (y por lo tanto la cultura que comparten) cambian. Por ejemplo, nuestra cultura no es la misma que la que había en tiempos de Valle-Inclán, aunque como todavía compartimos un legado cultural, contextos en común, decimos que nuestra cultura es "heredera" de aquella cultura (aunque sería objeto de discusión hasta que punto lo es).
  • La cultura se difunde por cualquier medio que ponga en contacto a dos o más personas. Hay una tendencia a primero, confundir el medio de difusión con la cultura (por ejemplo "los libros son cultura") y segundo, a considerar que sólo es cultura lo que se transmite por ciertos medios porque en su tiempo eran "los" medios de transmisión. Por ejemplo, no sólo antes sino incluso después de la invención de las distintas escrituras, la cultura ha sido transmitida fundamentalmente de forma oral. Hasta tiempos bastante recientes no ha tenido la palabra escrita un peso fuerte, y ese breve "reinado" acabó con la llegada de los medios audiovisuales (radio, cine, televisión,…). En el ejemplo que utilicé, es la versión cinematográfica la que se ha impuesto (a pesar de ser "El Señor de los Anillos" uno de los libros más leídos del siglo XX) porque el grupo de personas que comparten esa referencia cultural es aun mayor que el que comparte la misma referencia cultural en versión escrita.
Vivimos en el reduccionismo "cultura = palabra escrita = libros", un reduccionismo interesado que intenta imponer dos igualdades que son ambas falaces. Lo bueno que tiene el lenguaje es que es flexible, y lo es porque debe adaptarse a la realidad, que es tozuda, y no al revés. Por desgracia esa flexibilidad permite también que el lenguaje se pueda emplear para retorcer los conceptos en ocasiones más allá de lo que sería deseable. Por ello es siempre importante, aunque pueda parecer supérfluo o cargante, definir el espacio en el que nos movemos. En este caso, es fundamental tener claro a qué nos referimos cuando hablamos de cultura, o será muy fácil que nos den gato por liebre*.

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* ¿Cuanta gente conocerá el contexto cultural de ésta expresión?

6 comentarios:

atroz dijo...

¡quiero un hijo tuyo...!

(Bueno va, que me ha gustado mucho el texto, por forma y por contenido) :)

En cuanto al asteriscote (*), recuerdo una explicación del genial Amando de Miguel que no encuentro ahora, pero que hacía referencia a la
mala fama de las posadas y sus comidas.

Saludos...

Javier Cantero dijo...

xD Gracias por el entusiasmo.

En cuanto al asunto de los gatos y las liebres, decir que mi padre sí ha comido gato y mis abuelos también, y en los años de la Postguerra no era tan raro. Según él, la carne de gato es bastante difícil de distinguir de la de un conejo, y supuestamente hay una anécdota de un paisano al que le hicieron pasar -literalmente- gato por conejo (curiosamente, la carne de liebre se considera peor que la de conejo porque la liebre es incluso carroñera).

Me acuerdo de una conversación en la que mi abuela materna me estuvo contando animales que les tocó comer por la época de la Postguerra, y la verdad es que lo del gato era de lo menos llamativo. Serpientes, lagartos, zorros, ... en fin, lo que hace la necesidad.

Ender dijo...

Una de las aproximaciones más originales y, a la vez, más certeras que he visto en mucho tiempo. Mi más sincera enhorabuena.

Javier Cantero dijo...

@Ender: está claro que habrá que meter a más elfos, enanos y magos en los blogueos, jejeje.

Juan Luis Chulilla dijo...

Hola, Javier

Quizás sería bueno precisar que "ellos" se refieren a la cultura formal. De lo que tú hablas, y con mucho tino, es de Cultura tal y como la entendemos los antropólogos. Y esa cultura a veces es amenazada, cuando una diversidad de presiones somete a un pueblo a un proceso de aculturación que cambia rasgos por los de otra cultura dominante.

En lo que a cultura formal se refiere, "la cultura se muere" tiene sentido sólo para la persona con serios déficits de conocimiento histórico. La cultura formal es muy anterior a todo lo que hablan esos bienpagados y, además, cambia radicalmente cuando cambian los vectores de la misma.

¡Qué felices serían bienpagados, políticos y demás ralea sin Internet! ¡Qué necios somos si no ponemos todo lo que está de nuestra parte (compartiendo knowhow) para universalizar el uso eficiente de Internet!

Javier Cantero dijo...

Juan Luis, tú que eres un experto en la materia, tendrías que escribir un día acerca del término cultura. A más de uno se le iban a caer los palos del sombrajo. :-)