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martes, octubre 12, 2010

¿En qué invertir?

No, este blog no se ha vuelto un blog económico. O al menos no en un blog del tipo "invierta usted en chorizo de Cantimpalos, ¡revalorización segura!". La del título es una pregunta que me vengo haciendo a mí mismo de un tiempo a esta parte. Pero no se refiere sólo a invertir dinero (que también), sino que incluye asimismo tiempo y esfuerzo (por otra parte como todo en esta vida).

  • Invierte en conocimientos: es probablemente lo primero que se os ha venido a la cabeza. Sin embargo, el asunto es cómo realizarlo de la forma más efectiva posible. Primero, el conocimiento es vasto, no es posible saber absolutamente de todo, así que hay que elegir. Y segundo, hay que seleccionar también la forma más efectiva de adquirirlo, según el momento vital y la idiosincrasia de cada cual. En mi caso personal, hoy por hoy, apuesto totalmente por la formación autodidacta. Ojo, yo ya tengo título universitario*, experiencia y "tengo los cojones negros del humo de cien batallas" (sic) así que lo que vale para mí no significa que valga para tí (your mileage may vary etc etc).
  • Invierte en herramientas: esta me mola. Sin embargo, lo que entra dentro del campo de "herramientas" es muy amplio. ¿Estamos hablando de comprar un juego de destornilladores? ¿herramientas multiuso? ¿paneles solares? (señoras y señores, que la luz está pegando y va a pegar un subidón espectacular) ¿Me monto un rack de blades en el fondo del armario (broma privada)? ¿o me lo gasto todo en tabletas? (si la respuesta es sí: ¿de chocolate o de las otras?) ¿Me hago con una impresora 3D y me imprimo dados y piezas de dominó?
  • Invierte en calidad de vida: sea lo que sea exactamente eso, creo que ya lo hago, pero se admiten sugerencias.
  • ¿Me dejo de tonterías, y acaparo todos los discos de Ramoncín y espero a su inminente revalorización?
¿Y tú? ¿En que opinas que debería invertir desde tu Debian GNU/Linux?

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* que al parecer es el estandar para medirse las pollas —o los coños**—.
** la expresión popular ha sido ampliada a petición del Ministerio de Igualdad.

sábado, mayo 15, 2010

El PIB es gasto

Según La Wikipedia, el Producto Interior Bruto (PIB) es "el valor monetario total de la producción corriente de bienes y servicios de un país durante un período". En mis tiempos de instituto, en la asignatura de economía, nos enseñaban a calcular el PIB como la suma de los términos C + I + G + ( Exp - Imp), donde C representa el consumo privado, I la inversión (privada), G el gasto público, y Exp e Imp las exportaciones e importaciones respectivamente.

En el artículo de Wikipedia nos explica que hay varias formas de calcular* el PIB. La más habitual sigue siendo la que emplea el método de la demanda (o sea, el gasto) explicado arriba. En realidad, eso no importa, ya que las tres formas son equivalentes. Por ejemplo, en el método del ingreso, se miden no las salidas de dinero, sino las entradas. Pero ¿es que acaso toda entrada no corresponde con una salida? Lo que es un ingreso para una entidad, corresponde a un gasto para la parte opuesta. En definitiva, que medir los ingresos es lo mismo que medir los gastos. Y en cuanto al tercer método, basado en el valor agregado, lo único que se diferencia es que se va calculando la diferencia entre ingresos y gastos en cada etapa intermedia. Pero como todos esos términos intermedios (los gastos comprando a los agentes anteriores a la cadena corresponden a los ingresos de dichos agentes, y lo mismo ocurre por el otro extremo de la cadena)  se anulan entre sí, el resultado es —o debería ser, si las mediciones fueran perfectas— el mismo.

La conclusión a la que quiero llegar es que, independientemente del método elegido, estamos midiendo lo mismo: lo que se ha producido (bienes y servicios) en el país (o area de estudio) durante el periodo de estudio, mediante el método de sumar lo que se ha pagado en ello. Lo que ha costado. En definitiva, lo que se ha gastado. El PIB mide el gasto.

El matiz no es caprichoso. Hace poco, hablando con un amigo acerca de la famosa "Y griega vasca" (el trazado del AVE) comentaba cómo se ha escogido un trazado muchísimo más caro —debido a la complejidad técnica— en vez de seguir la orografía natural de siempre (paralela a la N-1). Él achacaba la decisión a motivos políticos (no dejar a Bilbao fuera del importante eje ferroviario a Francia). Yo no estoy de acuerdo, esa no es la única explicación. Hay una razón más importante a tener en cuenta: una obra pública varias  veces más cara supone una aportación mayor al término G anterior de la fórmula del PIB. Esa actuación y otras del mismo estilo pueden ser la diferencia entre presentarse ante los electores diciendo "hemos crecido al 3%, vamos más que bien" y "hemos crecido al 0,5% estamos pasando dificultades" ¿Por cual creéis que optará el político?

Bueno, me diréis, "eso dependerá del dinero que se tiene para gastar". Claro, pero es que la cantidad de dinero que tenemos para gastar es en la práctica ilimitado. "¿Cómo?" Claro, ¿no lo recordáis? el dinero es deuda: podemos crear todo el dinero que necesitemos, mientras sea una "inversión" (genere riqueza). Y en ocasiones, ni siquiera eso: basta que podamos devolverlo a tiempo (gastamos por anticipado con ingresos del futuro). No estamos para nada limitados por el dinero disponible en este momento. Toda actuación que genere una mejora significativa, y por lo tanto un ahorro o un beneficio futuro, es una inversión amortizable y por lo tanto automáticamente merece la pena invertir en ella, así que se crea el dinero como deuda ya, y la actuación se realiza ya. No hace falta esperar y ahorrar para tener ese dinero disponible. Así que repito la pregunta: ¿por qué opción creéis que se va a decantar un gobernante, por aquella más cara, y por lo tanto "más generadora de PIB" (gasto), aunque su deuda tarde más en pagarse, o por una que a la postre dé el mismo servicio, pero sea más barata (menos gasto) y por lo tanto genere menos PIB?


Este es el meollo del asunto: si el PIB es gasto, cuando crecemos, en realidad lo que hacemos es crecer en gasto. Así que, una política expansionista del PIB como la nuestra, es en realidad una política de promoción de expansión del gasto. Miradlo de la siguiente manera: los agentes económicos,  sean públicos o privados, reciben un estímulo positivo cuando gastan ("crecemos") y negativo cuando no lo hacen ("no crecemos"). Así que el gasto se convierte en un reflejo pavloviano: se premia a aquellos que maximizan el gasto. A las inversiones más caras. A veces incluso a inversiones dudosas: inversiones de las que se espera un beneficio pero luego no resulta tal. Imagináos una ciudad que gasta una cantidad de dinero en hacer un museo de arte moderno porque espera aumentar el turismo cultural, pero no lo consigue porque otras X ciudades han hecho lo mismo, y ninguna de ellas llega a las cifras de visitantes suficientes como para recuperar la inversión. ¿Ficticio? ¡Ja!

Tal vez penséis que esto sólo ocurre con el sector público y en concreto con las obras públicas. Pues no. Está extendido tanto en el sector público como en el privado, y en todas las actividades. Seguramente lo habéis vivido u os lo han contado de primera mano, sólo que no lo habéis reconocido a primera vista. Ejemplos reales: vuestro departamento todos los años aumenta su presupuesto, aunque para ello tenga que pedir a alguno que incluya un gasto que realmente no necesitáis, pero que figure como una inversión (algún aparato instrumental caro, equipamiento informático y similares suele ser lo más habitual en estos casos). O se está terminando el año, y como queda dinero en el presupuesto asignado, "hay que gastárselo" (justificadamente, claro). Las excusas son siempre las mismas: "si gastamos de menos, el año que viene nos recortarán el presupuesto" o "como siempre dan de menos se sobredimensionó el presupuesto un X% para cubrirnos las espaldas". Y por supuesto no faltará el clásico "el resto de departamentos hacen lo mismo y no vamos a ser los tontos legales a los que no llega el reparto".

Los síntomas siempre son los mismos: gasto, gasto, gasto. Crecer, crecer, crecer, cueste lo que cueste. Es la consigna. Es el dogma. La palabra sagrada en nuestra religión del dinero: ¡que nadie ose desafiarla!

Imagináos que estimáramos el estado de salud de una persona por su peso. Una persona (adulta) raquítica, que pesara 35 kilos estaría en un lamentable estado de salud. Una persona de 70 kilos (el doble) en cambio diríamos que su salud es el doble de buena. Luego a más peso, más salud ¿no? Bien, entonces lo que necesitamos son dietas ricas en grasas saturadas, que nos permitan aumentar peso. Y cuando la persona llegue a los 210 kilos, su salud será el triple de buena que cuando pesaba 70 kilos ¿no? Pues bien, ese es el razonamiento que se utiliza en economía, sustituyendo peso por PIB. A más PIB, mejor salud económica. Porque cuando nuestra economía era raquítica, crecer en volumen de gasto la mejoró ostensiblemente. Ergo, lo que hay que hacer es seguir engordándola indefinidamente. Aunque para ello compremos cacharros "por necesidades del presupuesto" a los que escasamente les vamos a sacar rendimiento. O multiplicando por 5 o 10 el gasto en una infraestructura por un capricho político. O llenando el país de aeropuertos (¿Por qué 52? ¡Pongamos un aeropuerto en cada municipio, hasta llegar a los 8.000!). O museos, o universidades, o paseos marítimos, da igual. También podemos llenar los ríos de puentes, uno cada 100 metros, o directamente cubrirlos. Lo importante es engordar el sacrosanto PIB.

Luego, claro, las arterias están tan obstruidas que raro que no estallen.Vienen los infartos. Nos dicen que debemos reducir peso, o moriremos. Pero resulta que llevamos haciendo tanto tiempo lo mismo, que no sabemos aplicar otra receta que la de siempre. Y en ese punto estamos.

El PIB (y también sus derivados como el PIB per cápita) son indicadores bastos (con b), zafios, de brocha gruesa. En su momento sirvieron porque apuntaban en la dirección que había que ir, pero ahora apuntan en la dirección contraria. Ahora que tenemos obesidad, se convierten por si mismos en parte del problema. Necesitamos nuevos indicadores. Necesitamos nuevas referencias que nos digan si vamos en el buen camino o no. Referencias con las que no se "castigue" que un departamento se ahorre parte del presupuesto porque simplemente no ha habido lugar a usar ese dinero de mejor manera. Referencias que permitan valorar si un gobernante está aplicando y obteniendo la solución más eficiente (la de mayor relación servicios obtenidos/gasto dedicado). Indicadores que castiguen el despilfarro sin sentido, y premien aquellos que gastan más inteligentemente.

Esos indicadores no existen, están por desarrollar y son probablemente bastante complejos. Pero son necesarios ya. Hay que pasar página definitivamente de esta locura del PIB expansivo infinito como santo grial económico.

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* realmente la palabra adecuada sería "estimar", no calcular, ya que las cifras nunca llegan a ser realmente exactas

domingo, enero 31, 2010

Internet es la mayor imprenta de la historia

Hace poco me llegaba este enlace en el que se daban algunas cifras de creación de contenido en Internet. Para que nos hagamos una idea: en un día en Internet se producen 210.000 millones de correos electrónicos, se suben 3 millones de imágenes a flickr, se escriben 5 millones de tweets y 900.000 nuevos artículos en blogs: "suficientes posts como para rellenar el periódico New York Times durante 19 años". Repito: al día.

Aunque aplicaramos la Ley de Sturgeon que dice que el 90% de esos artículos son basura, y al 10% restante le aplicaramos la Ley de Dodo de la falta de originalidad (pongamos que un 70% son copia-pega), aun nos quedaría que al día, en la blogosfera, se harían suficientes artículos como para rellenar 6 meses del New York Times.

Cuando hablamos de "Economía de la Abundancia" y "Economía de la Atención", nos referimos precisamente a éste fenómeno de sobreabundancia de información en cantidades brutales. El volumen es tal, que los intentos de control de la información (del señor Murdoch y otros magnates de los medios) terminan indefectiblemente estrellándose en el muro de la ineludible realidad. El mismo muro contra el que se están estrellando también los editores de libros ("Hay más escritores que lectores": Oversupply of authors vs scarcity of paying readers).

Pero, ¿como aprovechar ese potencial torrente de información para la librecreación? Es uno de los asuntos a lo que estoy dándole vueltas en mi cabeza estos últimos tiempos.

La idea inicial que escribí en un tuit era:

Un plugin de Wordpress que permita descargarse una entrada a ePub, y habremos convertido a la blogosfera en la mayor imprenta de la historia
Es decir, tomar de todo ese enorme almacén de contenido que se crea (en pequeñas píldoras) todos los días, y alimentar al e-reader con él.

Fran Ontanaya respondía poniendo el dedo en el principal problema de ese enfoque: miles de pequeños ficheros entre los que es fácil perderse ¿cuales he leído ya? ¿cuales no? ¿de qué iba cada uno? Un lío, vamos.

Mi solución a ese problema planteaba usar alguna herramienta que pudiera "fusionar" varios ePubs en un único ePub (mencionaba Calibre, al ser una herramienta abierta de gestion de ebooks que soporta conversión y gestion de ePubs). De ésta manera, podríamos por ejemplo seleccionar los artículos que nos interesara leer con más calma, bajarnos los ePub, unirlos todos, pasarlos al e-reader y... ¡acabamos de crearnos nuestro propio periódico personalizado!

O podemos descargar los artículos que nos van interesando en ePubs, y fusionándolos a lo largo de una semana (o el periodo de tiempo que queramos). Por ejemplo, artículos de ciencia en un único ebook de artículos de ciencia, y así con variados temas de nuestro interés. ¡Asombroso, acabamos de inventar las e-revistas! ;-)

Un e-reader, un simple e-reader con tinta electrónica¹, que hasta ahora "solamente" lo hemos considerado como a un mero sustituto del libro de papel, de repente se convierte en un canal de distribución de contenidos con un enorme potencial: una ventana al mundo escrito, pero sin la fatiga de las pantallas de ordenador y sin lo que Juan Luis Chulilla llama "el hiperestímulo de los contenidos de Internet que impide la concentración". Y se convierte en un canal de distribución de enorme potencial porque la distribución digital de contenidos tiene ventajas inherentemente superiores a la distribución física. No solamente de velocidad (es inmediata), no solamente de precio (practicamente tiende a cero), sino fundamentalmente de rotura del umbral de entrada.

Hasta ahora, el que quería editar un periódico, o una revista, o publicar un libro, o cualquier otra cosa escrita, se encontraba con que tenía un filtro de intereses que sortear. Un filtro de intereses tanto ideológicos como de mera conveniencia económica. Ese filtro la distribución digital lo elimina totalmente, con todo lo que ello implica. Dejan de existir las publicaciones que no se editan "porque no le interesan a (casi) nadie y no me van a reportar dinero a mí, el editor". Cada uno que escriba lo que quiera, si ello le satisface, y que sea el público el que elija de ente todo lo disponible a lo que prefiere dedicar su tiempo.

Sólo por esta libertad, tanto de creación (autor) como de elección (lector), la distribución digital merece mucho la pena. Y es por ello por lo que pienso que los e-readers actuales están bastante infravalorados e infrautilizados, frente al potencial intrínseco que encierran. Es como si cuando inventaron la imprenta, sólo la hubieran utilizado para producir biblias y más biblias, y nada más (si hubiera podido escudriñar en el futuro, ¿hubiera Gutenbeng destruido su invento con sus propias manos?).

Pero para que la distribución digital funcione, los lectores deben (debemos) tener el derecho a poder disponer de esos artículos para poder volcarlos en nuestro dispositivo lector sin problemas legales. Volvemos a los problemas descritos en el artículo de Librecreadores: es necesaria la complicidad del autor, que éste nos permita sin trabas disfrutar de su trabajo mediante licencias de libre distribución.

Con éste pensamiento en la cabeza me he puesto manos a la obra a buscar blogs (en español) que estén bajo licencias de libre distribución, como las de la familia Creative Commons y otras. He de decir que me ha sido fácil encontrar más de 50 blogs en un par de horas² —y no precisamente desconocidos— con licencias de éste estilo, lo que me hace concebir grandes esperanzas, porque el potencial está ahí. Ahora sólo faltan las herramientas para convertir ese potencial en una realidad.

No sé si lo del botón de "descargar ePub" en cada artículo es demasiado pedir. Me han chivado alguna herramienta para convertir un RSS de un blog en un ePub que no es una maravilla (no me gusta que inserten su publicidad en la portada, entre otras cosas) pero es un comienzo. Como ejemplo, podéis descargaros un ejemplo de ePub aplicado a éste blog, con las últimas historias una por capítulo (¡ojo! 107 páginas O:-) ). Creo que Calibre también puede obtener ePubs de fuentes RSS, pero no lo he podido probar. Lo que faltaría sería la capacidad de mezclar historias de varias fuentes (varios RSS) a elección, que estoy investigando ahora.

Aunque como en Internet siempre hay alguien por delante tuyo, es posible que esté trabajando en balde y haya alguien que ya lo tenga resuelto y en marcha o esté a punto de lanzar alguna herramienta que haga todo ésto y más (estaría bien saberlo O:-) ).

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¹ Si queréis saber más sobre estos aparatos, he escrito un largo artículo en el blog de Pedro Jorge

² Por cierto, si vuestro blog tiene licencia de libre distribución, o conocéis blogs con licencias de libre distribución, estaré encantado de añadirlos a la lista que estoy construyendo. :-)

sábado, enero 23, 2010

La cultura no se crea ni se destruye: se transmite (o no)

Tal vez la falacia más repetida en estos últimos tiempos es esa de "la cultura se muere". Es una falacia porque quienes la emplean, están deformando la semántica de "cultura" para adaptarla a la realidad que ellos les interesa. Tal vez resulta que un concepto abstracto como es la cultura, algo intangible, no es tan fácil de comprender como debiera, así que nuestra mente homo sapiens trata de asociarlo a objetos materiales, cosas tangibles. Pero en vez de tratar de volver a dar una densa explicación teórica, lo voy a intentar hacer mediante un ejemplo, basándome en un reciente tweet del abogado David Bravo (sobre otro tema). Veamos primero el tweet:

Me dice un amigo sobre lo de enviar la denuncia: "Estoy harto de que esos de la SGAE crean que soy un friki, así que ¡cuenta con mi hacha!"
El tweet (castellanizado: tuit) se refiere a una famosa escena de la película "El Señor de los Anillos". En ella, se está celebrando el Concilio de Elrond, y decidiendo qué hacer con el Anillo Único, y Frodo acaba de aceptar llevarlo a Mordor. Entonces Gimli el enano, en un momento de climáx, suelta eso de "¡Cuenta con mi hacha!".

«¿Y qué tiene que ver todo ésto con la cultura?» me estáis preguntando. Paciencia. Permitidme primero señalar que en "El Señor de los Anillos", la novela de J.R.R. Tolkien, esa escena no sólo no ocurre ni por asomo, sino que lo que ocurre durante el Concilio es completamente diferente a lo que se muestra en la película. En el original de Tolkien es Elrond el que, semanas después de aceptar la misión (que se desarrolla en un tono completamente diferente, y con distintos interlocutores), decide quienes acompañarán a Frodo:
»La Compañía del Anillo será de Nueve y los Nueve Caminantes se opondrán a los Nueve Jinetes malvados. Contigo y tu fiel sirviente irá Gandalf; pues éste será el mayor de sus trabajos y quizás el último.

»En cuanto al resto, representarán a los otros Pueblos Libres del mundo: elfos, enanos y hombres. Legolás irá por los elfos y Gimli, hijo de Gloín por los enanos. Están dispuestos a llegar por lo menos a los pasos de las montañas y quizás más allá. Por los hombres tendrán a Aragorn hijo de Arathorn, pues el anillo de Isildur le concierne íntimamente.
(Para los que no lo sepan, hay que señalar que es la primera vez que se menciona a Gimli, pues en el Concilio, en representación de los enanos había hablado siempre su padre Gloín —compañero de aventuras de Bilbo en 'El Hobbit'—.)

¿Qué significa todo este galimatías acerca de enanos y hachas? La idea que David Bravo nos intenta transmitir a través de su tweet sólo es interpretable a partir de un contexto de conocimiento previo que es lo que nosotros denominamos cultura. La frase es imposible de entender si no se conoce esa escena de la película. Es más, es ininteligible si no se conoce la palabra friki y el contexto que ella conlleva, ni tampoco la relación entre dicha palabra y la obra de Tolkien. Sin todo ese armazón previo, el receptor de la frase puede efectivamente ver que es una oración correctamente construida, y que es posible que tenga algún sentido para alguien, pero sería incapaz de entenderla. De hecho, incluso para alguien que conociera el contexto y hubiera leído la novela, la frase sería parcialmente ininteligible si no hubiera visto la escena de la película (por las diferencias que he mencionado).

Es decir, es el conocimiento compartido entre emisor y receptor (en nuestro ejemplo, la obra de Tolkien y la película, pero también mucho más conocimiento que asumimos previamente, como la lengua, o lo que es un hacha y para qué puede usarse) lo que le da sentido a ese nuevo conocimiento expresado. Y a ese conocimiento compartido, a ese contexto en el que se enmarcan las idas y venidas de nuestras ideas, es a lo que llamamos cultura.

Una vez establecido (espero que más claramente) lo que es la cultura, podemos obtener algunos corolarios interesantes:
  • La cultura es transmisión. Lógicamente no se puede "crear" algo que es compartido si no es haciéndolo llegar a otras personas. Y la única manera de "destruir", de reducir lo compartido, es impedir su difusión.
  • La cultura no es única puesto que diferentes grupos de personas comparten diferentes contextos de conocimiento a la vez.
  • La cultura no es inmutable, sino que se va renovando constantemente a medida que las personas (y por lo tanto la cultura que comparten) cambian. Por ejemplo, nuestra cultura no es la misma que la que había en tiempos de Valle-Inclán, aunque como todavía compartimos un legado cultural, contextos en común, decimos que nuestra cultura es "heredera" de aquella cultura (aunque sería objeto de discusión hasta que punto lo es).
  • La cultura se difunde por cualquier medio que ponga en contacto a dos o más personas. Hay una tendencia a primero, confundir el medio de difusión con la cultura (por ejemplo "los libros son cultura") y segundo, a considerar que sólo es cultura lo que se transmite por ciertos medios porque en su tiempo eran "los" medios de transmisión. Por ejemplo, no sólo antes sino incluso después de la invención de las distintas escrituras, la cultura ha sido transmitida fundamentalmente de forma oral. Hasta tiempos bastante recientes no ha tenido la palabra escrita un peso fuerte, y ese breve "reinado" acabó con la llegada de los medios audiovisuales (radio, cine, televisión,…). En el ejemplo que utilicé, es la versión cinematográfica la que se ha impuesto (a pesar de ser "El Señor de los Anillos" uno de los libros más leídos del siglo XX) porque el grupo de personas que comparten esa referencia cultural es aun mayor que el que comparte la misma referencia cultural en versión escrita.
Vivimos en el reduccionismo "cultura = palabra escrita = libros", un reduccionismo interesado que intenta imponer dos igualdades que son ambas falaces. Lo bueno que tiene el lenguaje es que es flexible, y lo es porque debe adaptarse a la realidad, que es tozuda, y no al revés. Por desgracia esa flexibilidad permite también que el lenguaje se pueda emplear para retorcer los conceptos en ocasiones más allá de lo que sería deseable. Por ello es siempre importante, aunque pueda parecer supérfluo o cargante, definir el espacio en el que nos movemos. En este caso, es fundamental tener claro a qué nos referimos cuando hablamos de cultura, o será muy fácil que nos den gato por liebre*.

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* ¿Cuanta gente conocerá el contexto cultural de ésta expresión?

sábado, noviembre 28, 2009

Todo tiene su fin (incluso Wikipedia)

Mi respuesta a la pregunta de J.J. Merelo "¿Has dejado de editar la Wikipedia?"

Mi última edición es de hace 3 meses (exceptuando la que he hecho hoy, al entrar a comprobarlo). Que tiene narices que vandalicen hasta las páginas de usuario y las de comentarios. En fin.

De todas formas, hace años que no participo en Wikipedia de una forma no esporádica. Principalmente, por las mismas razones que no leo las news, no entro en el IRC, no escribo en el blog, en Libertonia o no sigo Barrapunto. Y hacía años que no entraba en la portada de blogalia si no es por una referencia reciente de JJ. Y esas razones son: a) falta de tiempo b) seguir a la manada. Y la manada no está ahora en Wikipedia, lo mismo que no está en Libertonia, o en las news, o incluso la propia Blogalia. Es ley de vida. Primero, expectación, gran crecimiento, luego consolidación, la planicie de la madurez, y finalmente progresiva caída y desaparición. Lo que está pasando ahora mismo en las Wikipedias es la 2ª etapa, pero también les llegará la tercera, no lo dudéis (¿cuando? Cuando haya nuevos y mejores medios de almacenar y clasificar la información/el conocimiento).
A lo que quiero añadir: no estamos en la Wikipedia de 2001. Años ha, con los conocimientos generales de bachillerato se podía escribir un artículo más o menos decente y que no hiciera el ridículo. Hoy en día, salvo que seas un especialista en la materia, lo más probable es que no puedas aportar nada. Una experiencia propia: escribí el artículo sobre la primera guerra púnica con la base de 3 o 4 libros de divulgación histórica de los más accesibles (originalmente ni siquiera para Wikipedia, sino para el fork de Enciclopedia Libre). Y estaba muy satisfecho de él. En el que hay ahora, no logro prácticamente reconocer una frase como mía (aunque la estructura básica sigue ahí), lo que no quita que sea como del orden de 50 veces mejor al mío. ¿Qué voy a aportar yo que no sea alguna correción ortográfica perdida y nimia? Pues obviamente, nada.

Con esto, lo que quiero decir es que los tiempos de las grandes aportaciones a Wikipedia pasaron (si querías dejar tu huella, debiste hacerlo entonces*). Los tiempos de rellenar grandes lagunas. No es que esté todo escrito, ni que no se pueda mejorar, es que quienes tienen los conocimientos necesarios para proseguir ampliando son cada vez menos, a medida que el conocimiento más general ya está incluido y va quedando el más especializado (¿Peak Knownledge?). Y además, ya hace mucho que se añadieron a todos los Pokemon, y hasta el último personaje secundario de las novelas no canónicas de Star Wars. Me estoy refiriendo naturalmente a la Wikipedia en inglés y sus 3 millones de artículos, pero es que llegar al "peak" es sólo una cuestión de tiempo, y contando la "fuerza laboral" que existe en lengua inglesa, ese tiempo es muy corto, a pesar de ser con diferencia los más inclusionistas de todas las grandes Wikipedias.

Por supuesto, seguirán ocurriendo cosas (aunque una enciclopedia no debería convertirse en una sección de noticias —para eso está Wikinews—), habrá que seguir añadiendo nuevos capítulos de series y películas, pero no con el mismo brío que antaño, por lo que no harán falta tantas manos.

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* Aquí debería ir un enlace a un comentario de hace mucho tiempo, que no consigo encontrar.

martes, julio 21, 2009

Crea tu propia economía

Cuando alguien lo expresa mucho mejor (y más brevemente) que tú... ¿para qué añadir nada?

Online, puedes literalmente crear tu propia economía. Con esto quiero decir que puedes construir un conjunto metódico de oportunidades de prosperidad y placer, análogas a las de la economía tradicional pero que residen en tu cabeza. No hay una transacción monetaria explícita, pero estás usando tus limitados recursos para maximizar el trato —la auténtica esencia de la economía. De hecho, "economía" viene de la antigua palabra griega oikonomia, usada para referirse a la gestión doméstica, y la práctica moderna de la economía está volviendo a esa idea.

El medidor tradicional del éxito económico es el beneficio, pero dentro de un tiempo encontraremos que estadísticas tales como el PIB nos dicen cada vez menos sobre los amplios esfuerzos por mejorar el bienestar humano. Una buena parte del valor de la Web se experimenta a nivel personal, y no se muestra a través de valores de productividad. Comprar plátanos por valor de $2 aumenta el PIB; tener diversión en la Web por valor de $20 no. Y su efecto es mayor. Cada día se produce un mayor disfrute, una mejor conexión social y, en definitiva, una mayor contemplación en la Web de la que podíamos siquiera imaginar hace 10 años. Pero ¿como se miden esas cosas?

Esa pregunta —y no tengo aun una respuesta completa— refleja el estado contínuo de cambio en el que nos encontramos hoy en día. Vamos a transitar a través de un montón de ajustes, y no sólo en los bienes inmuebles o las finanzas. El material gratuito presente en la Web ha hecho más severo esta recesión económica. Para muchos de nosotros, la Web es realmente más divertida que ir de tiendas, lo que nos hace más fácil recortar nuestros gastos. Aunque el iPhone haya hecho ganar mucho dinero a Apple, nuestros gastos en bienes de alta tecnología no compensa la caída de la demanda de todo el resto. Un PC y una línea de banda ancha cuestan algo, pero para esos millones de personas que ya lo han pagado, a partir de ese punto la navegación es esencialmente gratis.

Tampoco la mayoría de las actividades Web generan trabajos e ingresos al ritmo que vimos con las maravillas tecnológicas del pasado. Cuando Ford estaba creciendo a principios del siglo XX, creaba millones de trabajos y ayudaba a convertir Detroid en una ciudad de primera línea. Hoy en día, Facebook crea montones de placer voyerístico, pero gran parte del trabajo es realizado por software y servers, y la firma no ha transformado Palo Alto. La Web 2.0 no está manteniendo las estructuras del gobierno o manteniendo muchas familias —y pudiera estar dañando a algunas (pregunta por ejemplo a un reportero de un periódico). Todo el mundo en la Web ha oído hablar de Twitter, pero a pesar de ello, menos de 50 personas trabajan allí.

Todo esto suena atemorizante, pero existe una parte buena; la llamaré el "dividendo en capital humano". La relocalización del tiempo de consumo en el "sector gratuito" de la Web liberará los esfuerzos de muchos productores e intermediarios, de la misma manera que el advenimiento del automóvil desplazó a muchos trabajadores de hacer sillas de montar para caballos. De hecho, es un milagro económico que Twitter pueda mantenerse únicamente con 50 empleados. No es que sea una máquina del movimiento perpetuo, pero si otras partes de la economía fueran igual de eficientes, estaríamos nadando en un mar de cosas gratuitas o semi-gratuitas.

La segunda parte del dividendo del capital humano viene por nuestra productividad como consumidores Web. Miles de millones de personas adquiriendo un mayor conocimiento y estando mejor conectadas unas con otras. La autoenseñanza nunca fue tan divertida, y esto es debido porque controlamos el proceso como nunca antes fue posible.

[...]

Algún dia tendremos herramientas para medir todos estos nuevos beneficios. El valor de Twitter no reside en su eventual valor bursátil sino en las conexiones humanas que crea. Mi feed de Twitter es una sala de reuniones con economistas, trabajadores sociales, empresarios, amas de casa, famosos o simples amigos de toda la vida. La Web une a millones de individuos diferentes, que interactúan y a veces incluso se reunen o se casan. El mundo posee ahora un montón más de estas conexiones, y nos queda aun por ver todas sus implicaciones —incluyendo las que tienen que ver con las finanzas tradicionales de nuevos negocios, empleo e ingresos. Y puede sonar contraintuitivo, pero cuanto más tiempo pasas delante de tu pantalla, mayor será el dividendo del capital humano.
Thought-provoking era la expresión que usaba Tim O'Reilly al tuitear este artículo. Provocador. Probablemente, controvertido (sobre todo dependiendo de quién lo lea, claro, un lector habitual de este blog probablemente no le sorprenda tanto*). Pero creo que merece la pena echarle una pensada. No porque tenga que tener razón en todo lo que cuenta, sino por el cambio de... enfoque.

Si estamos en medio de una transformación hacia una nueva sociedad, y la crisis es su punto de ruptura, no podemos atisbar hacia donde nos dirigimos usando los gastados railes del modo de pensar de la "antigua" sociedad. También hay que innovar en el pensamiento. Y eso sólo se consigue poniendo uno por uno en duda los pilares de nuestro antiguo armazón social, y preguntándonos "¿y si...?".

En realidad, no estaríamos haciendo nada distinto de lo que muchos escritores de ciencia-ficción han hecho ya (ni siquiera el planteamiento de ésta persona se puede decir que sea radical u original en el contexto de la CF...).

Actualización: por poner el punto de contraste, recojo de los apuntes de Santiago Niño Becerra de hace una semana:
MySpace va a realizar una barrida en su plantilla: el 30% en USA y el 60% fuera de USA. ¿Cómo es eso?, ¿no decían que la web 2.0 era el presente y que las redes sociales iban a ser la base de la sociedad futura?. Véanlo de otra manera: colgar fotitos de las vacaciones en las Mauricio, ¿es necesario?; más aún, ¿lo es ir de vacaciones a las Mauricio?. Recuerden: no lo olviden: lo necesario es lo importante.
¿Se entiende ahora mejor por qué fuí tan duro en mi crítica sobre su análisis de la crisis en su libro? SNB está haciendo un análisis puramente clásico, sin cuestionarse siquiera el valor que puedan representar (podría extenderme aquí sobre hablando de Open Gov, Open Data, etc). Y de todas formas, MySpace no es que sea precisamente una red social de moda actualmente (y en la web 2.0, el devenir de las modas manda).

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* o al menos pienso yo que no debería. :-D

domingo, mayo 24, 2009

Carta de un carretero a Henry Ford

Muy señor mío:

Han llegado noticias a nuestro pequeño pueblo de su pretensión de dotar a cada uno de los ciudadanos de este país de uno de sus llamados "automóviles". Como profesional dedicado al transporte de personas y mercancías durante más de 30 años, me permitiré darle un consejo que le evitará perder, además del tiempo y la ilusión, grandes cantidades de dinero en esa alocada pretensión suya. Porque, permítame informarle, su empresa está abocada al fracaso.


El carro, en sus diferentes encarnaciones, ha sido nuestro compañero de viaje durante millares de años, y no por casualidad. A su fácil construcción y mantenimiento se le une su infinita autonomía. En efecto, con mis animales, sean caballos, mulos o bueyes, puedo recorrer cualquier distancia siempre que las montañas, los ríos, los desiertos o el mar no me impidan pasar. He sido informado que sus "automóviles" usan algo llamado "motor de explosión" (ya de por sí el nombre no dice nada bueno) alimentado por petróleo. Pues bien, mientras mis animales pueden detenerse y pastar prácticamente en cualquier prado, o conseguir forraje en cualquier granja, difícilmente va a lograr usted que en cualquier lugar sus máquinas consigan la sustancia que necesitan para su funcionamiento. A ello hay que añadir que, en caso de avería o problema, no podrán ser fácilmente reparadas, pues permítame dudar que haya suficiente número de gente por todos los rincones del país con la formación necesaria que requiere maquinaria tan compleja, mientras que yo siempre encontraré en cualquier población, aun las más humildes, un herrero con que herrar mis caballos, o un carpintero que me sustituya un eje o una rueda rota.


Pero la razón fundamental por la que su negocio está destinado al fracaso no reside en meras cuestiones prácticas, sino en el corazón de las personas. Dudo mucho que una persona cabal esté dispuesta en montar en una máquina "explosiva". Construida con materiales como el vidrio o el acero. Mis compañeros y yo (y sin duda nuestros clientes) seguiremos prefiriendo la textura de la madera bajo nuestras posaderas, el viento en nuestra cara, la suavidad del cuero de las riendas, o familiar olor de nuestros animales, a esas maquinarias sin alma ni vida que usted pretende que las sustituyan. Máquinas que impiden disfrutar de un tranquilo paisaje o de los hermosos sonidos de la naturaleza de los que uno puede disfrutar en un relajante viaje en carruaje. Maquinaria ruidosa y que expulsa desagradables gases (me aseguran) fruto de las explosiones.


Mis compañeros de profesión saben sin duda como yo que su máquina no contará con el favor popular, y está condenada al fracaso. Por lo tanto, realmente no lo consideramos a usted competencia o un motivo de preocupación para nuestra profesión. Sin embargo, como me apena ver que hombre tan talentoso se esfuerza vananmente en proyecto de tan poco futuro, no he podido resistir el impulso de advertirle de ello.


Sin otro particular, se despide atentamente

El cambio que provoca una tecnología es siempre traumático. Siempre genera un movimiento de reacción rechazándola (de ahí la palabra "reaccionario", como sinónimo de aquel que se opone a los cambios), hasta que llega un punto en que la tecnología es ampliamente adoptada. Mientras tanto, en ese interím, siempre habrá quien use todo tipo de argumentos para tratar de desprestigiar las novedades.

La carta de arriba es totalmente fictícia, pero bien podría haber sido real. Hoy en día, sus argumentos, a la vista de lo ocurrido en el último siglo, nos resultarán seguramente risibles. Sin embargo, hoy en día vemos utilizar argumentos similares en las discusiones entre ebooks (libros electrónicos) y pbooks (libros de papel). Se apela al sentimentalismo ("el olor del papel", "el tacto del papel"*), a la tradición, a que el libro es una tecnología duradera (el papiro y el pergamino también lo fueron), a la facilidad de uso, ... Argumentos similares a los que este hipotético carretero expone al constructor de automóviles. Este texto pretende simplemente que el lector se cuestione cuales de esos argumentos son simplemente prejuicios provenientes de no conocer otra cosa, y cuales encierran el gérmen de lo que será algo a lo que la propia tecnología emergente deberá dar respuesta, ahora o en el futuro.

Sin embargo, el cambio... el cambio es inevitable. Tal vez la transformación no será como nos la imaginamos ahora mismo, pero sin duda será. El progreso se abrirá paso de alguna manera, tal y como ha hecho hasta ahora.

Tiempos interesantes...

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* ¿Por qué no el sabor del papel, ya puestos?