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lunes, noviembre 30, 2009

Las guerras del siglo XXI serán las guerras del copyright

El tema del copyright es un tema recurrente en este blog, así que pido disculpas de antemano si me repito o resulto pesado. Si lo soy, es porque el tema tiene una enorme transcendencia e importancia, y el tiempo nos está dando la razón a quienes opinamos así.

Como si se tratara de un plagio del argumento de "El imperio contraataca", en estos momentos los grandes intereses económicos de la mal llamada industria de los contenidos —en todo caso sería la industria de los contenedores— están presionando a través de sus lobbys a los parlamentos, gobiernos e instituciones de todo el mundo y en toda jurisdicción, para establecer leyes, normas y sanciones de todo tipo contra la violación de los que ellos llaman "derechos de autor" —y que en realidad estrictamente hablando son derechos de explotación—. La ofensiva es de tal calado, que han conseguido que se aprueben leyes de los "tres avisos" en países como Francia o Reino Unido, y aspiran a mucho más, envalentonados por sus logros.

En España, la batuta de esta guerra por el bando de los zelotes del copyright la ha tomado la llamada Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, coloquialmente "la Coalición", en la que se agrupan tanto los viejos conocidos de las entidades de gestión o la patronal de la industria musical, como nuevos "viejos negocios" ahora desahuciados por la venida de lo digital (editoriales, libreros, medios de comunicación). Esto es bueno porque por fin tenemos un enemigo definido y uniformado que se ha quitado la careta y presenta un frente claro y abierto. Y porque —lo sé, en el fondo soy un romántico— por fin tienen un nombre de villano ("La Coalición") digno de las organizaciones malvadas de novelas, seriales y películas.

¿Cual es el juego de la Coalición, y del resto de organizaciones equivalentes? Utilizar su dinero e influencia para convencer (o tal vez "convencer") a los legisladores que el copyright es un derecho fundamental, sacrosanto e intocable, que debe ser defendido a toda costa. ¿Por qué? Porque la única manera real de frenar que los contenidos digitalizados fluyan en todas direcciones sin control es nada más y nada menos que socavar un auténtico derecho fundamental, tal y como entendemos las libertades en el mundo occidental: el de la privacidad e intimidad.

En una cultura como la occidental donde los derechos y las libertades individuales son piedra angular desde hace 2.500 años, el hecho de someter a un espionaje contínuo y sistemático nuestras comunicaciones para "comprobar que no hay violaciones de los derechos de autor" no sería nada bien recibido. La capacidad de "cachearnos" digitalmente (nuestros pen drives, tarjetas de memoria, discos duros y cualquier dispositivo de almacenamiento), de monitorizar nuestras actividades en nuestros ordenadores y restos de dispositivos de computación (incluyendo teléfonos, PDAs, consolas, e-readers y quién sabe qué más) y la imposición obligatoria de dispositivos de coherción de derechos digitales (DRM) en los mismos, serían sistemáticamente tumbados judicialmente por nuestros derechos a la intimidad y privacidad, así que su primer objetivo es lógicamente renivelar la balanza a su favor y "sacralizar" sus derechos de explotación como un derecho de primer orden equiparable al de privacidad, y así conseguir sus propósitos, aun a costa de convertir a nuestra sociedad en un remedo de "1984".

Ahora ya sabemos lo que nos jugamos en esta guerra. Nos queda saber cómo combatir en la misma. Hace poco, hablando con Pedro Jorge sobre estos mismos temas, le decía que "las verdaderas batallas se van a librar en sitios que no son los juzgados". Y no, no creo que se libre en los juzgados, principalmente porque si fuera a librarse en los juzgados, hace ya tiempo que a los zelotes del copyright los hubieran puesto en su sitio de una vez por todas. Hay libros enteros[1] con argumentos históricos, jurídicos y de sentido común, que tratan el tema con la suficiente profundidad como para que me extienda aquí repitiendo lo que ya ha sido explicado por expertos en el tema con toda profusión de detalles.

La verdadera batalla se va a librar, por un lado, en los bolsillos de los ciudadanos, que son los auténticos objetivos de todo este movimiento de rapiña. Y que no va a estar por la labor de que les expolien sus maltrechos bolsillos con no se qué excusas "morales" sacadas de la manga. Pero si bien los ciudadanos no se van a dejar desplumar tan fácilmente como los zelotes piensan, esa va a ser una batalla de fondo, una guerra invisible que se librará implacablemente, detrás de la cortina. Mientras tanto, hay una batalla visible que librar, que transcurre en el plano público, y que es de la que realmente me interesa hablar aqui.

En la desobediencia civil de Henry Thoreau, que ha servido de inspiración a movimientos pro-derechos como los liderados por Gandhi o Martin Luther King, subyace la misma idea: emplear las propias herramientas que el sistema nos otorga para luchar desde "la legalidad" contra él. Richard Stallman fue pionero en dar forma a este principio con relación al copyright: fue el primero al que se le ocurrió "circunvalar" el copyright utilizando las propias leyes del copyright. Y esa idea la aplicó a los programas de ordenador, creando la licencia GPL y con ella los conceptos de software libre y "copyleft". Posteriormente, lo que inicialmente fue pensado para el software, se extendió a todo tipo de piezas de información que no fueran necesariamente programas de ordenador: textos, música, imágenes, ... dando con ello nacimiento a un concepto más global que se pasó a denominar cultura libre.

Y la cultura libre es nuestra auténtica arma para ganar las guerras del copyright. Porque allí donde la cultura libre prospere, estrangulará con su exhuberancia la avaricia de los zelotes del copyright. Y todo, desde la más estricta legalidad.

No quiero insistir en los conceptos de la economía de la abundancia y la economía de la atención[2]. Me limitaré a señalar algunas obviedades:

  • Mientras se "consume" cultura libre (si es que la cultura debería ser "consumida", pero eso es otro debate), no se "consume" cultura privativa.
  • La cultura de libre distribución, por su carácter, se expande con más facílidad que la que no lo es.
  • Si no se "consume" cultura privativa, no hay ganancias. Si no hay ganancias, los actores interesados económicamente en la pervivencia de la cultura privativa, dejan de estarlo (ya no es un negocio).

Así que, resumiendo, para defender nuestros derechos y libertades básicas de la amenaza de un control totalitario con la excusa de la salvaguarda de los derechos de copyright, lo que hay que hacer es reventar el interés económico en el copyright, a base de ahogarlo creando y extendiendo obras culturales libres, o al menos de libre distribución.

Es importante entender que no basta con el mero concepto de cultura libre para acabar con la amenaza. Es imprescindible que esa cultura libre exista, y en abundancia; sea real. De la misma manera que el software libre ha obtenido importantes victorias en el campo de las libertades, pero no por el mero hecho de que exista la licencia GPL. No estoy haciendo de menos la obra de Stallman, que además, aparte de la GPL, se ha dejado la salud programando software libre para todos nosotros. Pero es importante entender que el software libre es lo que es, porque muchos programadores lo han comprendido y abrazado sus principios, y han desarrollado infinidad de programas de todo tipo bajo su filosofía, lo que nos permite tener ahora mismo alternativas con las que defendernos de las imposiciones arbitrarias y/o aberrantes con que los agentes del software privativo nos pudieran intentar amenazar (por eso se han pasado al etéreo campo de las patentes, o a la amenaza del cierre de datos de la nube). Así como el software libre nos sirve de trinchera en el campo del software, la cultura libre también debe servirnos de escudo. Alcanzando la misma masa crítica en el resto de las áreas culturales estamos además protegiéndonos de la amenaza de los zelotes del copyright, aparte de contribuir con una cultura universal de verdad, accesible a todos, sana —no adulterada por intereses ajenos—, tal y como debería haber sido siempre.

La buena noticia es que, para lograr este objetivo, no necesitamos cambiar nada de lo que ya estamos haciendo. Porque ya estamos generando todo tipo de obras y material cultural en grandes cantidades y de libre distribución, sin darnos cuenta. Todos los días. Y el asunto es tan preocupante para los zelotes del copyright que, dándose cuenta de su debilidad, arremeten con lo que pueden para tratar de desviar nuestra atención del que debería ser nuestro objetivo: hacer más y más.

Ésta no es una tarea para gigantes o superhéroes. Habrá quien aporte más, un plus especial, porque son buenos en lo suyo. Pero una red es robusta cuando el hecho de que fallen nodos ni se nota, dado que hay muchos otros para reemplazarlos. Y ese es un trabajo de "hormiguitas", no de gigantes, en el que cualquiera puede participar, y participa. Tal vez te parezca que escribir una entrada en tu blog muy de vez en cuando, o hacer y compartir una foto, o un video, o cualquier otra cosa, no vale para nada. Y vale, tal vez su valor sea en muchos casos infinitesimal. Pero la suma de todas esas aportaciones no es infinitesimal. Una entrada en un blog puede no marcar la diferencia, pero las cientos de miles de entradas de blogs que se escriben sobre mil y un temas, todos los días, sí que la marcan. Y lo mismo podría decirse de otras muchas áreas. Y para conseguir ese efecto red en realidad no se necesita ninguna "organización", ni "plan de batalla", ni grandes manifiestos o alharacas. Sólo seguir haciendo lo que ya hacemos todos los días, si cabe con un poquito más de intensidad y convicción.

Yo desde luego lo voy a intentar. ¿Te apuntas? Si es así, bienvenido, amigo, al ejército de hormigas de la cultura libre.

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[1] como "Cultura Libre" de Lawrence Lessig (disponible en español aquí) o "Moral panics and the Copyright Wars" de William Patry.

[2] algunos ejemplos ya han sido tratados aquí en artículos como "¿Está la edición (como industria) obsoleta?" o "Funciona porque es gratis"

jueves, octubre 26, 2006

Modelos abiertos en la producción de cine

Iba a comentar la noticia aparecida en Slashdot sobre el proyecto de película A Swarm Of Angels, que pretende financiarse y desarrollarse mediante un entorno colaborativo. Pero Juan Freire lo explicó tan extensa y detalladamente aquí, que huelgan más comentarios.

No es el primer caso de financiación colectiva. Tenemos por ejemplo el caso de programas de ordenador con Blender donde se recaudaron los 100.000$ que pedían para liberarlo. Pero todavía parece prematuro que se acepte la viabilidad de estos modelos.

Entre los enrocados en el modelo antiguo de prebendas (que no derechos) de la propiedad intelectual, bajo cuya bandera están dispuestos a cometen todo tipo de tropelías para vaciar los bolsillos del indefenso consumidor, y los pillos que se han apoltronado en la cultura del "todo gratis", enmascarándola de movimiento antisistema y solidario, entre esos dos extremos, digo, deberíamos situarnos los demás: los que deseamos disfrutar con libertad de las obras (y sin estafas) pero somos conscientes que todo trabajo tiene un precio que hay que pagar.

El intercambio de películas no es distinto a que yo le preste un libro a un amigo (o se lo regale a un desconocido como en bookcrossing) para que se lo lea, y por lo tanto para mí no es un "robo". Pero por otro lado, el modelo actual funciona aun porque un importante porcentaje de personas todavía sigue pasando por la caja del antiguo modelo, y eso permite que otros puedan disfrutar de las mismas obras por la cara. Pero a medida que eso no sea así, el modelo se hunde. Y si lo llevamos al absurdo (todos "pirateando"*, nadie pagando), simplemente el cine dejaría de ser un negocio. Que puede no estar mal, pero el que hace cine pagado de su bolsillo como una forma de arte, lo hará como a él le de la gana, no como al público le guste. Les llaman "obras de autor" y suelen ser unos peñazos infumables en su gran mayoría.

Al final, un método de financiamiento colectivo voluntario es una especie de cooperativa ad-hoc para hacer una película que nos gustaría ver a los que adelantamos el dinero, y que de paso controlamos, pero con la posibilidad de que la disfruten en un momento dado quienes no han participado porque no les interesaba. Tal vez porque estaban participando en otra obra que sí les interesaba y de la que nosotros podemos disfrutar igualmente, si queremos.

Por supuesto que un sistema así admite a los "gorrones", pero eso ya es una cuestión de "civismo" que habrá que plantearse cuando se dé. Y de momento estamos muy lejos, y hay mucho camino por recorrer.

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* valga la expresión para entendernos

sábado, agosto 26, 2006

¿Juegos de mesa abiertos?

Hace poco hablamos de juegos de mesa, y aunque ahora mismo no es un tema, digamoslo así, en mi target más inmediato (doctores tiene la iglesia), sí que ha vuelto a caer en el radio de acción de otro tema de mi interés, lo que yo llamo la cultura libre*, a través de este comentario de Raph Koster: Open Source Board Gaming que apunta a éste otro: Call for Open Source Board Gaming.

Resumiendo la tesis de ambos, las patentes de métodos de juego en los juegos de mesa, que están empezando a surgir al abrigo de este emergente mercado (es decir de la pasta que generan), hacen peligrar que en un futuro no muy lejano no se pudiera practicamente ni diseñar el parchís so pena de violar tropocientas patentes que hicieran caer a los abogados cuan plaga de langostas sobre el incosciente perpetrador de tal abominación.

En este estado de cosas, la propuesta en cuestión de juegos de mesa "de código abierto" se dirige más hacia el propósito de crear lo que se llama arte previo (por poner un ejemplo, emplear unos dados y unas cartas, o un sistema de pujas en un juego) con los que defenderse de una denuncia por violación de patentes que al objetivo real de hacer juegos abiertos. Es decir, la idea es más bien recopilar métodos "clásicos y conocidos" y ponerlos en una especie de dominio público, que lo que se entiendo habitualmente por open source. La idea del OS, por si aún queda algún despistado, podríamos resumirla como "no reinventar la rueda" y también como (parafraseando a Newton) "subirse sobre los hombros de los gigantes que nos han precedido". Que traducido a la iniciativa que nos ocupa, significaría diseñar juegos con licencias que permitieran ampliarlos, modificarlos, extraer partes de ellos y mezclarlas con otros de igual naturaleza. En definitiva, no acotar la creatividad con barreras artificiales.

Naturalmente, "una idea fantástica", pensaremos muchos (eso espero). Pero... sólo si alguno (o algunos) se dedican a arrojar guijarros por la pendiente que puedan a la larga provocar el efecto "bola de nieve". Y amigos, cuando hay que pringarse de verdad, todos sabemos que no abundan los volutarios...

Por eso me sorprendió encontrarme con una iniciativa bastante cercana a nuestras coordenadas espacio-culturales que, aunque no pueden considerarse --aun-- "abierta" (ya que falla en lo fundamental, permitir la obra derivada), sí que empieza a aproximarse a esa forma de pensar. Son tres juegos de mesa, dos de ellos con licencias Creative Commons, y un tercero con una licencia desconocida para mí (¿dominio público de Piecepack?). Investigando un poco ésta última, resulta que piecepack aspira a ser un estándar (en el dominio público) en el mundo de las piezas para juegos de mesa, piezas que adaptar para multitud de sistemas de juego. Y para ello, tienen una lista de 136 juegos hechos bajo esta licencia (que, básicamente, es equivalente a la CC-no comercial-no derivados).

Algo es algo**, y "a caballo regalado no le mires el dentado" me diréis. Sí, bueno, pero me hubiera gustado que fuera algo más del estilo, por ejemplo, de lo que está haciendo trukulo en el campo de los juegos de rol con su RyF. La claúsula compartir igual de la CC es lo que permitiría que, en un hipotético futuro, alguien se subiera sobre los hombros de trukulo*** para hacer un sistema de juego aun mejor.

No me diréis que esta entrada no es una obra de ingeniería bitacoril. He conseguido aglutinar varios enlaces y/o ideas dispersas por ahí ¡e incluso ha quedado medianamente coherente! Va, que ahora mismito me pongo otra medalla. }:-)

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* Y no admito que os pongáis tiquismiquis, que cada uno la llame como crea más adecuado mientras todos nos entendamos.
** dijo un calvo que se encontró un peine sin púas.
*** te jodes y te estás quieto, truku :-P

jueves, noviembre 24, 2005

Sonidos libres

Iba a escribir un artículo titulado "Actualidad de Podcasts", comentando algunas cosas que he visto que han ocurrido en el mundo de los podcasts hispanos (la ¿podcastesfera? La ¿podcastosfera?), pero en realidad no he sido capaz ni de echar un vistazo en profundidad a los archivos de la lista de podcast-es, dado el volumen de correo movido en estos últimos meses. De todas formas, una de las noticias que sí quería destacar es el cambio de licencias, mejor dicho, el cambio de aplicación de las licencias Creative Commons en magnatune.com.

El crecimiento exponencial de podcasts, ha llevado --consecuencia lógica-- a un aumento proporcional en el uso de temas y trabajos musicales bajo licencias libres. La mayoría de estas licencias suelen imponer una cláusula de "attribution" o reconocimiento. Dada la laxitud con la que a veces nos comportamos (no por mala idea, ojo, simplemente por comodidad), estoy convencido que muchas veces no se citaba ni el origen ni la autoría de las canciones, y esto ha llevado, en consecuencia, a que sitios muy usados como magnatune.com por sus licencias CC, quieran reforzar dicha claúsula.

Personalmente no tengo ninguna pega (salvo, quizás, preferir que se pusiera la locución adicional al principio, y no al final de la misma). He intentado en mis podcasts (y creo que conseguido) cumplir al máximo la licencia CC, citando origen, autor, título y licencia, aunque fuera incluso (soy consciente) pesado. Así que tengo la "conciencia limpia" respecto a este tema. Por otro lado, a veces es un poco pesado poner la música al completo, y por eso se agradecería la etiqueta al comienzo, pero en fin, toca adaptarse a lo que hay.

Tampoco es el fin del mundo. Hay más música CC por ahí, si es que nos sentimos incómodos con las cláusulas de uso de magnatune. De hecho, magnatune estaba bastante sobreexplotado, así que ya era hora de empezar a cambiar el repertorio. :-)

Y ya centrándonos en el tema de esta entrada, comentar que Freesound alcanza los 10.000 ficheros de sonido. Freesound es un proyecto que pretende formar una base de datos de sonidos a libre disposición de cualquier persona. Con sonidos me refiero a todo tipo de efectos sonoros (desde ruido hasta el canto de gorriones). La licencia escogida para todo estos sonidos es la Creative Commons Sampling+., que tiene la pega de la clausula "attribution" (un pelín demasiado exigente para un puñetero sonido) y además no puede redistribuirse (directamente) con propósitos comerciales (las remezclas parece que sí).

De paso, siguiendo el hilo de Slashdot, he encontrado este sitio: http://cc365.org/, "un calendario del 2006, que recoge una canción al día de música licenciada bajo Creative Commons de una amplia selección de artistas y generos". Todavía falta mes y pico para que empiecen, aunque si queréis podéis suscribiros ya al RSS.

miércoles, junio 08, 2005

¿Véis lo que os decía?

Cory Doctorow anuncia la primera tésis doctoral bajo licencia Creative Commons, y en seguida tiene que rectificar porque resulta que ya hay una larga lista. Que no, que no, que tenéis material de libre distribución de sobra como para perder el tiempo en productos "birlados".

martes, junio 07, 2005

Extendiendo el copyright

Los norteamericanos no son los únicos que aumentan y aumentan los periodos de copyright, en un desesperado intento de seguir sacando leche de la misma ubre. Ahora son los británicos los que quieren extender el copyright de la música popular hasta los 100 años, duplicando el periodo actualmente estipulado. En la nota ponen como ejemplo dos canciones de los Beatles, que en vez de pasar al dominio público en el año 2013, lo harían en el 2063.

Se puede estar a favor o en contra de las leyes de la mal llamada "propiedad intelectual" (*), pero lo que no se puede rebatir es que la extensión indiscriminada del periodo del copyright no sólo es un abuso del espíritu de dichas leyes, sino una ruptura de la ley en toda regla: ¿es que nadie ha oido hablar del que las leyes no se pueden aplicar retroactivamente? Señores, un poco de seriedad jurídica. Los Beatles o quien sea ya sabían cual eran sus derechos de copyright (que al fin y al cabo es análogo a un contrato con el resto de la sociedad), y no hay ningún derecho jurídico a que se los cambien, ni para más, ni para menos (imaginaros a qué altura pondrían el grito si la ley se cambiara para dejarla no en el doble, sino en la mitad).

Si a partir de ahora el copyright es de cien, doscientos o quinientos años, pues vale. Los propios autores decidirán si merece la pena o no tal "protección", y se acogerán a ella. Pero esto de la "extensión" de lo que ya va a expirar, es el timo del tocomocho en versión (C).

Ahora, que sigo pensando que la única manera de acabar con estos abusos es mediante la promoción del contenido libre (la música libre, los libros, textos y artículos libres, etc). Lo mismo que el software libre ha demostrado ser la única respuesta posible al software privativo (y no el software pirateado, que lo único que hace es perpetuar el esquema), el contenido libre va a ser el único que nos permita dejar obsoletas no sólo estas leyes, sino estas actitudes sobreprotectoras.

Es más: hoy por hoy hay sobreabundancia de ocio. Hay ocio para consumir en la red como para no darte tiempo a hacer nada más --al menos yo no doy a basto a leer blogs y escuchar podcast, por ejemplo O:-)--. Dentro de poco habrá que perseguir e implorar a los usuarios que te lean o te escuchen. Por desgracia, los que están en el pedestal no quieren entenderlo. Más dura será la caída.

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(*) "propiedad intelectual" es un oxímoron, puesto que las ideas no pueden tener propietario. No, al menos, mientras no exista Policía del Pensamiento.

Open Source TV

No me he olvidado de la noticia de la "televisión Open source" a través de Internet (o videocasting comunal mediante tecnología torrent, que también podría ser llamado así) del proyecto de la Participatory Culture Foundation, sobre el que hablé en uno de los podcasts. Estaba anunciado su lanzamiento para junio, y en esta nota de Slashdot hablan que para finales de este mes. La misma nota apunta a una entrevista a un representante de la PCF. Sigo ojo avizor, aunque se diga que el software sea para Mac y Win. :-/

domingo, mayo 29, 2005

Libros de CF bajo Creative Commons

Acabo de leer en stardustcf.com la siguente noticia: Charles Stross, escritor de ciencia-ficción, que en español ha publicado Cielo de singularidad, (reseñas [1], [2], [3]) , y que también es un conocido activista del software libre, va a poner su novela Accelerando en la red bajo una licencia Creative Commons. El texto estará disponible en el sitio accelerando.org en junio. Esta novela es en realidad un fixup de 9 relatos aparecidos entre 1999 y 2004, y que forman una especie de "saga". Todas ellas están muy relacionadas con el concepto de sigularidad tecnológica.

Ya que estamos con el tema de los libros de ficción bajo licencias CC, voy a hacer un pequeño repaso de los mismos, puesto que en un podcast (y maldita sea, ahora no recuerdo en cual) mecionaba la noticia de la publicación de Multiverso Armantia (que podéis encontrar en varios formatos en la web de su autor Moisés Cabello) como "la primera novela de ciencia-ficción en español bajo licencia Creative Commons que yo sepa", cosa que es inexacta y que quisiera corregir.

El honor de ser la primera novela de ciencia-ficción bajo una licencia CC (podría equivocarme, pero sin duda es la primera de la que se han hecho eco a nivel general) además de la más conocida y exitosa es Down and Out in the Magic Kingdom, de Cory Doctorow. De hecho, el estar distribuida por Internet ha permitido a esta novela alcanzar cifras de venta poco habituales para un autor en principio desconocido en el género. Además, la novela ha ganado el premio Locus del 2003 a la mejor "primera novela" y está nominada al prestigioso Nebula a la mejor novela del año 2004. Naturalmente los premios contarán en el haber del genio de su creador, no de la licencia en sí, pero la verdad es que, sin ventas, no hubiera pasado ni las primeras cribas.

Este autor (que también es un conocido ciberactivista, bitacorero -editor de boingboing-, etc) tiene también su colección de cuentos A place so foreign and eight more, y su novela Eastern Standard Tribe bajo licencias CC, aunque más restrictivas -no derivados-. De hecho DOMK originalmente estaba también con una licencia "no derivados", que luego cambió a "no comercial - shared alike" como una especie de experimento. El resultado lo podéis ver en la propia página del libro: desde un proyecto de audiolibro hasta traducciones, por ejemplo la versión en español Tocando fondo en el Reino Mágico.

El siguiente libro de ficción (también curiosamente de ciencia-ficción) bajo una licencia CC del que tuve noticias es La Cuarta Taifa, de JJ. Merelo. JJ es quien tiene el honor de ser el primero en poner en disponible en Internet una novela de ciencia ficción en español bajo licencia CC.

Después vino Memòria Prohibida, de Jordi Domènech (entrevista), colgada en la red con licencia CC, y a la que le corresponde ser la primera novela de ficción en catalán bajo licencia CC. Esta novela es una distopía, y por lo tanto, también de CF. O:-)

(Nota: en este punto me gustaría también mencionar a Javier Malonda, alias GonzoTBA, y su Tiempo que perder, entre otras cosas porque me "tocó" la tarea de revisor. Pero Javier no puso su novela bajo CC, sino bajo una especie de freeware literario (podía haber hecho lo mismo con una CC reconocimiento - no comercial - no derivados, y tengo la esperanza de convencerlo algún día).

Y por último, y para terminar este repaso, vamos a volver a un autor norteamericano, Mike Brotherton, un autor consolidado que publicó su novela (que ya existía en papel, publicada por Tor) Star Dragon en Internet, bajo una licencia CC. Brotherton se define como un autor de ciencia ficción dura, así que sobran las palabras sobre la temática de este libro.

Como véis, he terminado dando un repaso a todos los libros de ciencia ficción que conozco, que están bajo alguna de las licencias Creative Commons. Pero como Internet es grande, es fácil que se me hayan pasado algunos (o muchos), así que se agradece cualquier contribución/añadido que podáis hacer sobre el tema.

martes, abril 12, 2005

Cultura libre

No puedo dejar pasar la ocasión de comentar, si es que alguno vive aun en algún planeta remoto y acaba de descender a la Tierra, que ha aparecido un manifiesto a favor de la cultura libre que podéis leer, e incluso firmar, en culturalibre.org.

Este humilde servidor se ha unido (como no podía ser de otro modo ;-) ) a la campaña:



Les invito a que hagan lo propio.